Sucesos

La otra cara de un “delito sexual”

* Joven universitario, al parecer, paga la culpa por haber escogido a otra compañera, con quien tiene un hijo * Pero su vecina lo acusó por violación y él podría pasar los próximos 15 años en prisión, de no ser revocada la sentencia

Ernesto García

Los magistrados de la Sala Penal Número Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua tendrán que “quemar” muchas neuronas para dilucidar si Jiovanni Francisco Herrera Pineda, de 22 años, es culpable o no del delito de violación, o si por el contrario es víctima de una cruel venganza por un amor no correspondido

Jiovanny Francisco Herrera Pineda estaba estudiando tercer año de Ingeniería, cuando la desgracia llegó a su vida por medio de un juicio que podría costarle 15 años de prisión, si es que los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua deciden confirmarle la condena que le impuso la juez Sexto Penal de Juicio, Miriam Guzmán.
No se sabe en qué momento fue que nació el amor entre el par de amigos de Villa Libertad, pero lo que sí se conoce es que Herrera inició un romance con su vecina de 19 años, de iniciales L.M.D.E.
Pero en medio del romance de dos jóvenes apareció otra dama, que aparentemente deslumbró a Herrera, a tal punto que procreó un niño con ella, lo que “enfrió” el amorío con L.M.D.E., quien supuestamente padece de problemas auditivos.
Aunque Jiovanny estableció una relación con la mamá de su primogénito, se siguió viendo a escondidas con la joven que ahora lo acusa de violación, reveló el papá del muchacho, quien prefirió mantenerse en el anonimato.
A pesar que L.M.D.E. sabía de la relación de Jiovanny con la otra mujer, aparentemente ella lo habría aceptado “con la ilusión” de que algún día le ofreciera matrimonio, según el relato de los padres del joven universitario.
“Llegó la tormenta”
Pero contrario a toda expectativa, el primero de noviembre de 2005 Jiovanni decidió encarar la verdad, sentado en una banca de concreto que está frente a su casa, y le contó a L.M.D.E. que se casaría con la madre de su pequeño hijo.
La joven despreciada no lloró, pero se llenó de ira y se retiró del lugar, no sin antes emitir una advertencia: “Me las vas pagar”, palabras a las que Jiovanni no dio mucha importancia.
Pocos minutos después apareció la madre de L.M.D.E., gritando que lo acusaría por violación, lo que efectivamente ocurrió.
Según la acusación presentada en la Estación Seis de Policía por la mamá de la joven presuntamente mancillada, y el testimonio brindado por la víctima durante la vista pública, Jiovanny habría abusado de ella en dos ocasiones, con 32 días de diferencia.
La denuncia indica que el estudiante de tercer año de Ingeniería en Sistemas habría abusado por primera vez de L.M.D.E. el 30 de septiembre de 2005, y por segunda ocasión el primero de noviembre del mismo año.
De forma extraña, la joven supuestamente abusada no sólo guardó silencio la primera vez, sino que mantuvo amistad con su presunto “verdugo”, y hasta entabló conversación con éste la tarde del 1 de noviembre de ese año, cuando, según ella, fue mancillada por segunda vez.
Pruebas de cargo y descargo
Durante el juicio, que culminó el pasado 18 de mayo, la juez Sexto Penal de Juicio, Miriam Guzmán, sustentó su fallo de culpabilidad únicamente en los testimonios de la presunta víctima, la madre de ésta y una amiga de ella, a quien le habría contado lo sucedido la tarde del 1 de noviembre.
Sin embargo, ni la médica forense Sara Mora Grillo, ni la psicóloga del Instituto de Medicina Legal, María Concepción Carcache Tellería, confirman en sus informes haber encontrado indicios de violación.
Mora Grillo, quien examinó a L.M.D.E. un día después que supuestamente la joven fue abusada, refiere no haber encontrado evidencias de violencia extragenital ni paragenital, y que el clítoris no presentaba lesiones.
Asimismo, la forense señala no haber encontrado ni excoriaciones ni hematomas en el cuerpo de la supuesta víctima, quien aseguró, al igual que sus testigos “de oídas”, que Jiovanny la golpeó cuando presuntamente la introdujo al cuarto de su casa, la tarde del 1 de noviembre.
En la parte medular de su informe, la psicóloga María Concepción Carcache refiere que no le fue posible emitir una conclusión precisa sobre el estado emocional de la joven, porque la misma se encontraba alterada “por la emoción de su pronto bachillerato”.
Ignoraron a los testigos presenciales
En la sentencia de primera instancia, la jueza Guzmán ignoró los testimonios de los testigos de descargo presentados por la defensa del joven enjuiciado, pese a que éstos son presenciales y no “de oídas” como los de la parte acusadora.
Enrique Bojorge, quien reparaba la tubería de su casa, el primero de noviembre de 2005, atestiguó en la vista pública y dijo que observó a la supuesta víctima platicando durante largo tiempo con su presunto victimario.
Ninethe Antonia Medina, vecina de la casa de Herrera, quien descansaba en una hamaca en el porche de su casa la tarde del 1 de noviembre, relató en el juicio que los jóvenes platicaron normalmente y no hubo ningún hecho que alterara la tranquilidad del andén.
Según la defensa de Herrera, si la juez hubiese permitido incorporar el testimonio de tres personas más que fueron excluidas del juicio por “repetitivos” con respecto a los dos testigos presenciales, el fallo hubiese sido favorable a Jiovanni.
Una oferta indecorosa
Doña Margarita Pineda, madre de Jiovanny Herrera, reveló que durante la tramitación del juicio, un hermano de la presunta víctima les habría exigido el pago de siete mil dólares, a cambio de retirar la acusación.
“Como nosotros le dijimos que no teníamos esa cantidad de dinero, el hermano de la muchacha, de nombre Juan, nos dijo que vendiéramos la camioneta que tenemos o bien la casa donde vivimos”, relató la acongojada madre.
Al no tener los familiares del joven los siete mil dólares y tampoco planes de vender su casa ni el vehículo que les sirve para trabajar, entonces supuestamente el hermano de la víctima hizo una última oferta de tres mil dólares, a cambio de eximir de responsabilidades a Herrera.
Rechazan oferta de boda
La mamá y el hermano mayor de L.M.D.E. negaron categóricamente haber propuesto a la familia de Jiovanny Herrera la entrega de dinero a cambio de retirar la acusación por violación.
“Señor, nosotros aquí no tenemos necesidad de dinero, porque en mi casa tenemos un ingreso diario de mil 500 córdobas”, dijo el hermano de la joven visiblemente molesto por lo sucedido.
Seguidamente, la mamá de L.M.D.E. confirmó que la familia de Jiovanny les propuso que los jóvenes se casaran, con tal que el juicio fuera cerrado, pero indicó que rechazó esa propuesta, por considerarla indecorosa.
“Mi hija no es una vaca para juntarla o casarla, como ellos pretendieron”, dijo la mamá de la joven presuntamente abusada, mientras su hijo, de nombre Juan, afirmaba que si Jiovanny hubiese querido a su hermana “por las buenas”, la hubiera enamorado como se hace con toda dama.
¿Cuántas historias similares albergará el Sistema Penitenciario Nacional? Nos queda preguntarnos.