Sucesos

Extraño crimen entre “socios”

* Un cubano-norteamericano, dueño de un cibercafé en Villa Libertad, murió tras ser baleado por su amigo en su vehículo * Su amigo, vecino y con quien aparentemente hacía negocios, recibió un disparo y fue capturado cuando intentaba huir

Ernesto García

¿Qué habrá llevado a dos hombres de negocios, quienes además de ser vecinos eran amigos, a discutir de tal manera que uno matara al otro cuando viajaban a bordo de la camioneta de la víctima?
Ésta es una de las principales interrogantes que rodea el homicidio donde perdió la vida Carlos Fernández Valdez, de 43 años, un cubano-norteamericano, y propietario de un cibercafé en Villa Libertad, a manos de su amigo y supuesto socio, Luis Aguilar González, de 32 años.
En el forcejeo donde salieron a relucir los disparos de pistola Makarov supuestamente propiedad de Fernández, también resultó herido Luis Aguilar, quien fue capturado por habitantes del barrio Santa Rosa, cuando intentaba huir de la escena del crimen.
Disparos dentro de la camioneta
Según testigos e investigaciones hechas por la Policía, los dos hombres discutieron a bordo de la camioneta placas M 060-638, roja, Mitsubishi station wagon, cuando circulaba de sur a norte sobre la autopista que va del pase a desnivel de Portozuelo a la rotonda Larreynaga.
Minutos antes del accidente provocado por la discusión que desembocó en la tragedia, los dos hombres pasaron retirando cinco mil córdobas del cajero automático ubicado en Esso On the Run que se localiza en el costado este de la rotonda Larreynaga.
Sin embargo, Argelia Aguilar, hermana de Luis, salió al paso de algunas versiones extraoficiales que indicaban que el móvil del crimen era el robo, asegurando que su hermano y toda su familia son personas “pobres pero honestas”.
“Mi hermano no es ningún ladrón, porque nosotros somos personas que siempre nos hemos ganado nuestro dinero trabajando”, sostuvo Argelia Aguilar.
Mujer, testigo clave
Jazmina Obando relató que a eso de las ocho y media de la mañana de ayer viernes estaba en la acera de su casa, ubicada en el barrio Santa Rosa, cuando escuchó un ruido en la esquina ubicada al oeste de su vivienda.
Seguidamente los alambres del tendido eléctrico comenzaron a desprender chispas y en el interior de la camioneta se observaba a una pareja que estaba peleando. “Yo creía que era un hombre y una mujer los que peleaban”, narró la testigo.
Mientras los alambres energizados seguían echando chispas, en el interior del vehículo se oyeron varias detonaciones, y acto seguido salieron los dos hombres, dándose de golpes, agregó Obando. A esas alturas ya ambos protagonistas estaban baleados.
La misma mujer dijo haber seguido junto con un hermano a Luis Aguilar cuando éste, herido, supuestamente pretendía huir de la escena del crimen, mientras Fernández quedaba tendido en el adoquinado, agonizando.
“El hombre (Luis) que mató al señor que venía manejando salió corriendo hacia el este, luego dobló al sur y después en dirección oeste, corriendo como si no iba herido”, añadió Obando.