Sucesos

Pide justicia, tras funeral de su hija

* Madre de la joven futbolista que murió al caer de un bus y ser arrollada por el mismo no llega a acuerdo con conductor homicida

Con los ojos enrojecidos y el luto marcado en el rostro, la madre de la futbolista Flor de María Galeano rechazó el acuerdo que los familiares de Atiliano José Orozco Pacheco ofrecieron para evitar el juicio que la Fiscalía impulsó ayer en su contra.
“Ella era mi hija. Que se pongan en mi lugar. En ningún momento (voy a aceptar acuerdo alguno)”, dijo Marta Lorena Molina, al término de la audiencia preliminar donde el juez suplente Segundo Local Penal, Wilfredo Gabriel Ramírez Lacayo, admitió la acusación en contra de Orozco, le decretó la prisión y programó la audiencia inicial para el próximo 21 de julio.
“Mi hija era una joven llena de vida. Yo sé que con pedir prisión (para él) no voy a revivirla, pero a él lo pueden visitar. Yo (ahora) vengo de sepultar a mi hija y por eso pido justicia”, manifestó doña Marta Lorena.
Prisión preventiva a chofer
En la misma, la defensa, Enrique Obando, declaró que su cliente es inocente, aunque la resolución policial diga que es responsable del accidente mortal, por lo que solicitó para él medidas alternas al encarcelamiento. Pero el juez rechazó la solicitud y decretó la prisión, tomando en cuenta las circunstancias en que sucedieron los hechos.
La acusación y la misma resolución del Departamento Seis de Policía indican que el diez de julio el conductor del autobús placas M0294 infringió la Ley de Tránsito en sus artículos 107 y 26.
El primer artículo está referido a la obligación que tienen los conductores del transporte público de circular con las puertas cerradas, las que únicamente deben ser abiertas cuando el vehículo está inmóvil. Además, el conductor sólo puede iniciar la marcha cuando no haya nadie subiendo o bajando.
El artículo 26 se refiere a la obligación que tiene el transporte público de hacer paradas únicamente en los sitios destinados para tal fin.
Según la acusación que la fiscal Karen Santamaría presentó, el conductor del bus se detuvo en un lugar no autorizado (cerca del Mercado de Mayoreo) y al poner en marcha el vehículo lo hizo con las puertas abiertas, por lo que la joven resbaló por la puerta delantera y cayó bajo la llanta delantera derecha.
Sin embargo, el hermano del acusado y dueño del bus, Manuel Salvador Orozco, atribuyó lo ocurrido a una imprudencia de la usuaria, porque, según él, su hermano tiene seis meses de andar conduciendo buses y muchos años de conducir otro tipo de automotores, por lo que ya posee experiencia.
“Vos llegás al (Mercado de) Maroyeo, pasás el “policía acostado” que está ahí, girás 20 varas, vas a paso de rueda. Como le digo, el problema no te lo puedo decir yo, sino Tránsito, y hubo imprudencia de la muchacha, pero hay que ver las cosas de la vida. Si hubiese ido corriendo, sería un hecho, pero hay que ver la distancia y la velocidad que llevaba ese bus: en ese momento ya estaba parqueado”, agregó don Manuel Salvador.
El caso es que la joven falleció por hemorragia intracraneal por entallamiento de la bóveda del cráneo, según el dictamen del médico forense Óscar Bravo.
Pese a los alegatos de la familia del procesado, la Policía dejó entrever que el autobús que conducía el acusado el día de los hechos no estaba en sus mejores condiciones, porque no tenía los pide vía delanteros y el bumper trasero carecía del vértice derecho, por lo que cabría preguntarse cómo es que las autoridades lo dejaron circular así.