Sucesos

Familias de policías acusados denuncian “conspiración”

* Dicen que la Policía quiere limpiar su imagen a costa de los policías de línea

Lizbeth García

Los familiares de los cuatro policías acusados por robo por enésima vez ayer, en el Juzgado Segundo Penal de Audiencias, denunciaron la existencia de una supuesta conspiración en la Policía Nacional para limpiar su imagen a costa de los policías de línea.
“Quieren limpiar la imagen de la Policía a costa de ellos… Ustedes saben a lo que me refiero. A mí me dijeron que les tienen preparadas doce acusaciones”, dijo Silvio Martínez Cano, hermano del policía Julio Salvador Martínez Cano, quien junto a otros tres uniformados más fue puesto en prisión este martes, por la supuesta autoría de un robo con intimidación en perjuicio de dos menores de edad, que alegan haber perdido mil córdobas.
“Últimamente vemos que están cometiendo anomalías contra este grupo de militares, porque ellos son policías, y esto más bien parece que es como un montaje, porque cada vez que hay asaltos y robos viene un juicio más para ellos. Perece que todos los casos se los quieren achacar a ellos, tapando los que han cometido los más grandes. Así lo creo yo y las otras madres”, agregó doña Leticia Jirón, madre del policía Manuel Alejandro Solórzano Jirón.
Doña Leticia no especificó si se estaba refiriendo al escándalo que desató en la Policía la supuesta vinculación del comisionado Carlos Bendaña con el asesinato de Jerónimo Polanco, o si estaba hablando de las denuncias que en contra de la institución hicieron en su momento los familiares de los cuatro policías asesinados en Bluefields.
Anielka Solórzano, quien también es policía, dejó entrever parte de la supuesta trama en contra de su hermano y resto de policías, es decir, que fue a ellos a quienes le ocuparon el fusil Ak con el que supuestamente operaban, el que en realidad estaba en un anaquel en la Dirección de Operaciones Especiales (DOE), cuando se produjo la requisa.
Policía rechaza señalamientos
La segunda jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionada Miriam Marta Torres, rechazó las declaraciones de los familiares de los policías acusados, diciendo que están en su derecho de opinar, pero quienes los acusan a ellos son las víctimas y no la institución.
“Yo creo que en este caso las evidencias están más que claras con todo el trabajo que se hizo en el momento que se supo de la denuncia. Hay testigos de que realmente ellos eran los que andaban en el vehículo, los señalan las víctimas, no la Policía, así que él puede decir lo que estime conveniente. No lo vamos a inhibir de que se manifieste, pero no hay interés de querer perjudicar de esa manera a ningún policía, al contrario, el interés es limpiar la institución de personas que se dedican a actos ilícitos, vengan de donde vengan”, expresó Torres.
Rumbo a sala de masajes
Lo que dice la acusación presentada por la fiscal Matilde Baltodano es que supuestamente el doce de junio, a las once y media de la noche, Julio Salvador, Manuel Alejandro, Jefrey Antonio Aguirre y William Oniel Cepeda llegaron al barrio Liguero, en un taxi gris, sin placas, para obligar a las víctimas, bajo la amenaza de un fusil Ak, a que se tiraran al suelo, momento en que “los bolsearon” para despojarlos de 500 córdobas a cada uno y una gorra.
Pero los abogados Oscar Martínez Zelaya y Oscar Ruiz objetaron la acusación diciendo que es exactamente igual a las otras cuatro que la Fiscalía presentó en los otros juzgados.
“Hasta son los mismos elementos de prueba y el mismo fusil”, remarcaron los abogados, que anunciaron que apelarán del auto donde la juez Concepción Ugarte decretó la prisión, porque los imputados han demostrado en los otros juzgados su anuencia a enfrentar el proceso voluntariamente, prueba de ellos es que ninguno ha dejado de ir a firmar su ficha de procesado en el juzgado donde les decretaron la prisión domiciliar.
Además, Martínez Zelaya dijo que al momento de los hechos, Jefrey Aguirre estaba en su unidad, y salió a la una y media de la madrugada con sus amigos para divertirse en “El Fénix”, una sala de masajes atendida por mujeres.