Sucesos

Un muerto en

* En el segundo caso se descartaron las sospechas de los familiares sobre la presencia de mano criminal

Francisco Mendoza

MATAGALPA -Dos personas perdieron la vida en diferentes circunstancias durante el fin de semana en este departamento; una murió en accidente de tránsito y la otra se quitó la vida por un amor imposible.
Saúl Navarrete es el nombre del ciudadano que pereció al ser impactado por la camioneta placas 266-492, conducida por Julio Adán Rocha Espinoza, cuando se movilizaba por el kilómetro 117 de la carretera Sébaco-Matagalpa, según informó el capitán Gregorio Pineda, jefe de la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía departamental.
El accidente se produjo a las ocho y media de la noche, cuando supuestamente el infortunado, que se movilizaba en su bicicleta, realizó una mala maniobra invadiendo el carril donde se movilizaba la camioneta, por lo que el conductor de la misma no pudo esquivarlo y se produjo la tragedia.
La Policía confirmó que el mismo conductor trató de trasladar a la víctima a un centro hospitalario, pero de nada sirvió el esfuerzo, pues Navarrete falleció a los pocos minutos de ser impactado.
Suicidio por despecho
Y en el sector conocido como Caño Negro, comarca de Tapasle, municipio de La Dalia, el joven Rafael García Pérez, de 23 años, se quitó la vida al ingerir una porción de Nuvan, (producto veterinario que se utiliza para curar la piel del ganado), revuelto con gaseosa, según las investigaciones realizadas por la Policía.
Al inicio los familiares denunciaron que el joven había sido asesinado, pero las investigaciones realizadas por los agentes llegaron a la conclusión de que éste falleció a causa del veneno que había tomado en un momento de desesperación, al sentirse despreciado.
Se conoció que García era novio de una joven de 15 años, pero ésta, en un abrir y cerrar de ojos, decidió terminar con la relación y le dijo al joven que no lo quería y que más bien lo odiaba, palabras que fueron como un balde de agua helada sobre el muchacho, y no fueron soportadas por él, quien en un momento de desesperación y descuido de sus familiares tomó el producto veterinario y lo revolvió con una gaseosa para no sentirle mal gusto, y se lo tomó de un solo trago.
Cuando sus familiares se dieron cuenta de lo que le había hecho, lo trasladaron a un centro de salud para tratar de salvarle la vida, pero falleció antes de llegar al centro asistencial. Con las investigaciones realizadas por la Policía se descarta que haya habido mano criminal en el deceso del joven. Todo se debió a problemas pasionales, concluyeron.