Sucesos

Taxista perece con disparo en la cabeza

* El difunto ingería licor con su cuñado, cuando decidió hacer una carrera para seguir tomando * Una vez en el destino, uno de los tres pasajeros descendió del carro y le disparó

Tania Sirias

Con un disparo en la cabeza pereció el taxista Misael Espinoza Valverde, de 28 años, a manos de tres antisociales que lo abordaron en calidad de pasajeros en horas de la noche del sábado.
El crimen ocurrió del Hotel Ticomo 300 metros al sur, a eso de las diez y media de la noche, cuando uno de los pasajeros, sin motivo alguno, descendió del carro, sacó un arma y le disparó en la cabeza.
En el taxi placas T 88-68 también viajaba el cuñado del ahora difunto, Osmar Mendoza, quien relató a los oficiales del Distrito Tres cómo se originó la tragedia que enluta a una familia capitalina.
El informe policial indica que Misael y Osmar se encontraban tomando licor en el bar La Perla, ubicado en el mercado “Israel Lewites”.
“Me dijo que iba a hacer otra carrera para que siguiéramos tomando unos tragos, y que me iba hacer señas para que me montara al taxi. En eso llegaron tres sujetos y le dijeron que iban del “Kilocho”, ubicado en Carretera Sur, tres cuadras arriba. Uno de los sujetos iba adelante, y los otros dos iban atrás conmigo”, relató Mendoza.
Cuando llegaron al punto que habían acordado los pasajeros le pagaron al taxista. “Se bajó el que iba sentado al lado izquierdo de atrás, y le disparó a mi cuñado en la cabeza. Lo sacaron del auto y lo tiraron al suelo, me dijeron que me saliera del taxi, que les diera el celular, la cartera y me dijeron que me corriera o me iban a matar”, dijo el denunciante.
“Sólo recuerdo que eran tres hombres delgados, morenos, nunca pensé que iba a suceder esa desgracia. Corrí y ellos realizaron disparos, pero creo que fueron al aire ya que ninguno me dio. Pedí ayuda a los pobladores cercanos, pero ya era tarde, mi cuñado estaba muerto”, narró Mendoza.
Esperaba el nacimiento de su tercer hijo
Lo extraño es que los sujetos no le robaron nada a Espinoza Valverde y tampoco se llevaron el carro.
Osmar Mendoza dijo que su cuñado no tenía problemas con nadie y que tampoco parecía conocer a sus victimarios.
El ahora fallecido deja a tres hijos en orfandad, una niña de ocho años, un varoncito de año y medio, y esperaba el nacimiento de su tercer hijo. Su esposa, Estela Valverde, no acepta el infortunio, y espera que se haga justicia por el asesinato de su esposo. La Policía del Distrito Tres investiga para esclarecer este asesinato que no está claro para la familia doliente.
El infortunado vivía frente del Banco Central de Nicaragua.