Sucesos

Dura “caída” de estafador


Lizbeth García

Muy caro está pagando su osadía un hombre que aparentemente se hizo pasar como asistente del fiscal general de la nación, Julio Centeno Gómez, para pedirle 25 mil córdobas a una mujer a fin de agilizarle el trámite de la denuncia que ella había interpuesto en la Fiscalía de Matagalpa.
Ahora, Mario José Miranda Guerrero, quien aparentemente se hacía llamar Roberto Muñoz, está en prisión preventiva por orden del juez Octavo Penal de Audiencias, ante quien el señalado fue acusado por la presunta autoría de los delitos de extorsión en perjuicio del fiscal Julio Centeno y Adriana María Aráuz; atentar contra la autoridad y sus agentes, lesiones y usurpación de títulos y funciones.
Durante la audiencia preliminar del juicio, realizada este fin de semana, la defensa del acusado, Alejandro César Tenorio, dijo que su cliente es inocente y que estaba siendo acusado en base a meras presunciones, porque ni hay dictamen de las supuestas lesiones infringidas por su cliente a los policías a la hora de la captura, ni informe de las llamadas telefónicas que permitan suponer que Miranda Guerrero llamó a Aráuz para pedirle el dinero.
Sin embargo, la autoridad judicial determinó que existían suficientes elementos para presumir que el acusado es con probabilidad el autor de los hechos que le imputan, por lo cual aceptó la acusación suscrita por la fiscal Silvia Sánchez, programó la audiencia inicial del juicio para el 10 de julio y decretó la prisión sobre el imputado porque no tiene arraigo en Managua ni dirección conocida, pese a que dice que vive en Villa Canadá.
La acusación
La acusación señala que los ilícitos acusados ocurrieron el 26 de junio, a las siete y media de la mañana, cuando el acusado se comunicó con doña Adriana María, que vive en Matagalpa, vía teléfono convencional, y se le identificó como Roberto Muñoz, asistente del fiscal general Julio Centeno.
El supuesto funcionario de la Fiscalía presuntamente le dijo a la víctima que el fiscal Centeno le había ordenado que le entregara a él todos los documentos relativos a la denuncia de estafa promovida en contra de Félix Pedro Tórrez, “con el fin de lograr resultados positivos para ella”.
La acusación explica que el acusado le pidió a la víctima 25 mil córdobas para garantizar los resultados de la gestión y le dio su número de celular. El primer adelanto debía ser de diez mil córdobas, los cuales debían ser entregados a las diez de la mañana del 30 de junio, en la terminal de buses interurbanos de Granada del Mercado “Roberto Huembes”.
Un “honesto” comerciante
El acusado llegó a la parada de buses y trató de hacer contacto telefónico con su víctima, pero no sabía que la dama y el fiscal Julio Centeno ya lo habían denunciado en la Dirección de Auxilio Judicial, que dio la voz de alerta y envió a la Policía. Los agentes ubicaron al sospechoso, le dieron a conocer por qué lo detenían, pero éste se opuso al arresto y golpeó a dos uniformados, provocándoles lesiones leves.
La acusación explica que al momento de la captura, el sospechoso se introdujo dos papeles a la boca, los masticó y se los tragó para borrar las huellas de su supuesto actuar.
También destruyó el teléfono celular desde el cual llamó a la víctima, pero de todos modos la Fiscalía tiene ocho testigos en su contra, incluyendo al Fiscal General, y una foto de la pantalla del celular de doña Adriana María, con el número del imputado que antes de su captura la llamó. Empero el señalado se identificó en el Juzgado como un honesto comerciante.