Sucesos

Matan a mesera en hotel de Costa Rica

* Joven nica deja a una niña de siete años en la orfandad

Ernesto García

Una joven nicaragüense que se preciaba de ser muy amigable, irónicamente fue encontrada muerta en el cuarto de un hotel en Costa Rica, confirmó su hermana, Carmen del Socorro Benavidez.
Maritza del Rosario Benavidez González, de 27 años, es la nicaragüense cuyo cuerpo sin vida fue encontrado por las autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la noche del pasado viernes.
Según el informe de las autoridades costarricense, Maritza, quien también era conocida como Keylin entre sus amistades en la vecina nación, fue encontrada estrangulada en el cuarto 12 del hotel “Mi Casa”, en la calle 8, avenida 45 de la capital josefina.
Se supo que el sobrenombre de “Keylin” es por el parecido de Maritza con otra joven nicaragüense, quien trabajó en el salón donde ella laboraba al momento de su deceso, explicó Carmen del Socorro.
“Mi hermana era una persona muy amigable, pero esa manera de ser le acarreó varias enemistades con hombres que creían que ella estaba enamorada de ellos, pero en realidad lo que ella les ofrecía era su amistad”, manifestó Carmen.
Sospechan de “Pancho” y “El Enano”.
Para la hermana de la infortunada nicaragüense, los principales sospechosos del crimen que terminó con la vida de Maritza son un sujeto a quien únicamente identifica como Francisco y otro a quien le apodan “El Enano”.
Según Carmen Benavidez, “El Enano” hace como año y medio mantuvo secuestrada varios días a su hermana con quien años atrás tuvo un problema.
Aunque Maritza vivía en Costa Rica con su hermana, Aura Lilliam, las autoridades no le han dado mucha información a ella por el estado de embarazo en que se encuentra, explicó Carmen.
La joven nicaragüense, quien laboraba como mesera en el bar “El Saturno”, en Costa Rica, fue vista con vida la última vez la tarde del viernes, cuando departía alegremente con un hombre supuestamente de origen nicaragüense.
Maritza, quien se trasladó a trabajar a Costa Rica desde hace diez años, deja en la orfandad a una niña de siete años de nombre Paola, quien según su tía Carmen, no acepta que su mamá haya sido asesinada.
Los familiares de la joven nicaragüense esperan que su cadáver sea repatriado hoy martes, para velarlo en la casa de sus padres, en Tipitapa, y después darle cristiana sepultura.