Sucesos

Enfrentando la vida sin una pierna

* Fue arrollado por una camioneta, cuando esperaba a su papá, que iba a comprar tortillas * Es la segunda tragedia en la familia, porque el año pasado, un hermano murió al ser fulminado por un rayo * Aún así no se desanima, y con apoyo de profesionales y de su familia espera salir adelante

Róger Olivas

Sin una pierna, pero con mucha esperanza en el futuro, un niño chinandegano de diez años, víctima de un accidente de tránsito, ansía volver a la escuela y estudiar hasta obtener un título de ingeniero en electrónica

CHINANDEGA -El brutal impacto de la camioneta Dodge, negra, placas hondureñas PAD-4839, conducida por el nicaragüense nacionalizado norteamericano Sergio Montes Puscking, de 49 años, cercenó la pierna izquierda del niño José Fermín Rodríguez Mayorga, originario del barrio “José Benito Centeno”, pero no apagó su sonrisa y sus esperanzas de vida.
Mientras sostiene un juguete, sentado en una silla mecedora, en casa de su tía Lucila Rodríguez Martínez, del barrio San Agustín, el menor recuerda que la mañana del domingo once de junio descansaba en la acera del antiguo Consulado de El Salvador, cuando sufrió el terrible accidente.
“Quise correr, pero fue imposible… sólo recuerdo que estaba debajo de la camioneta y desperté en el Hospital España, después que los médicos me cortaron mi pierna”, relató el pequeño.
Su padre, José Elías Rodríguez Martínez, aseguró que dejó a su hijo por unos minutos, mientras compraba tortillas y cuajadas en el Mercado Santa Ana, y al regresar, tras escuchar el fuerte golpe de la camioneta, ya no pudo hacer nada.
Como una premonición
El humilde progenitor dijo que ese fatídico día, José Fermín se sentía mal del estómago, y no quería acompañarlo a la finca de Nubia Baca, en la comarca La Grecia, donde él trabaja como jornalero.
“Mejor hubiese dejado a mi hijo en la casa junto a su abuela, ya ve… ocurrió el accidente que lo dejó imposibilitado, pero admiro su fortaleza y alegría, y le ayudaré hasta el último día de mi vida en su recuperación”, expresó el atormentado padre.
Y es que la mala suerte apremia a don José Elías, porque el año pasado, un rayo mató a su hijo Juan José Martínez Linarte, de 18 años, en la comunidad El Estambur, Chinandega.
Con la fortaleza de un titán, el infante afirmó que todas las noches pide a Dios que pronto cicatrice su herida para recuperarse, además que desea conseguir una prótesis y volver a caminar.
“Aunque ya no seré como antes, espero volver a la escuela a continuar mi primer grado, junto a mis amigos Justino, Júnior, Juan, Eliseo y Moisés”, dijo el pequeño José Fermín, admirado por miles de chinandeganos, como la abogada Martha Baldioceda, quien le prometió la vestimenta para su primera comunión, y el viejano Luis Sánchez, que le ofreció una silla de ruedas.
Este niño, con su permanente sonrisa, anhela estudiar electricidad, lo cual podría volverse una realidad con el ofrecimiento del sacerdote italiano Marco Desy, quien le conseguirá un cupo en el Complejo Betania.
Mientras platica con sus primos y ve televisión, Fermincito expresó con firmeza: “Perdí mi pierna, pero no las ganas de seguir viviendo. Quiero sacar la primaria, el bachillerato, y después ser ingeniero electrónico”.
Por ahora, su tía Lucila Rodríguez Martínez le conseguirá una maestra a domicilio, a la vez que Luis Areas, de la Fundación Coen, lo rehabilitará físicamente.
Después que perdió abundante sangre, José Fermín recobra paulatinamente su peso. “Come de todo, en particular le encanta el pollo y el arroz. Lo quiero mucho, y se quedará en mi casa para que se recupere tranquilo, yo cumplo el rol de madre y me encanta que Fermincito se trace metas, eso indudablemente contribuirá con su rehabilitación”, dice doña Lucila.
“Es un niño muy fuerte que no se doblega ante nada, siempre sonríe, juega naipes con sus primos y se porta muy bien”, agrega la abnegada tía.

Atención psicológica
El psicólogo Ramiro Pomares, quien está a cargo de la atención del infante, dijo que la recuperación será prolongada, debido a que la amputación fue traumática e intempestiva.
A su criterio, cuando el niño se sienta con suficiente fuerza física y emocional podrá volver a la escuela, pero con ayuda de una prótesis.
“Lo acompañaré, porque cada paso que dará en su rehabilitación será doloroso, pero menos tormentoso con nuestras terapias, conversaciones y con fármacos si es necesario, para que su estado emocional no decaiga”, dijo el profesional.
Pomares confirmó que José Fermín, al igual que todos los pequeños, tiene capacidad de adaptarse rápido a los cambios en su vida, y aunque no podrá saltar, brincar y correr, si pone de su parte y con el apoyo de sus familiares podrá cumplir sus metas.