Sucesos

“El último vuelo” de un estafador


Ernesto García

Su “cara de yo no fui” era la principal arma de Evert Antonio Mejía Obando, de 21 años, quien supuestamente estafó con pequeñas cantidades de dinero a varias personas haciéndose pasar como ejecutivo de la Empresa Internacional de Aeropuertos y promotor de empleos de una línea aérea.
El supuesto estafador fue capturado el viernes por la Policía en el Aeropuerto Internacional de Managua, cuando se disponía a estafar a una de sus víctimas con 100 córdobas.
Deykert Johanes, vocero de la Estación Seis de Policía, dijo que el sospechoso viene haciendo de las suyas desde hace cuatro meses, cuando se conoció de la primera denuncia en su contra.
La sexta fue la vencida
Para “envolver” a sus víctimas, Evert Antonio Mejía también se hacía pasar como Eric Obando y Ricardo Betancourt, según las denuncias presentadas en la Estación Seis de Policía.
La “carrera delincuencial” de Mejía Obando inició el 2 de febrero del año en curso, cuando le ofreció a Ana Francisca Martínez trabajo en el área de atención al cliente de una línea aérea con un salario de 300 dólares mensuales, pero le dijo que debería entregarle un adelanto de 250 córdobas para darle a hacer el uniforme.
De igual manera estafó a Erwin Mendoza, Fernando José Cuevas, Margarita Alizaga, y al hijo de ésta, Mario Baldizón Alizaga, a quienes les ofreció trabajo en el aeropuerto y en una línea aérea local.
Ivania Reyes Payán “se salvó” del supuesto estafador, quien se le presentó como cobrador de una distribuidora de libros y le pidió 300 córdobas por el abono de una enciclopedia, pero como la víctima le pidió la factura “no pudo darle vuelta”.
Mejía dijo estar arrepentido de lo que hizo, pero alegó que había engañado a sus víctimas “por necesidad”, porque ese dinero lo ocuparía para tramitar los documentos que requería para poderse “enganchar” en una textilera de la Zona Franca.
Empero, contradictoriamente, aseguró que trabajaba en otra textilera del mismo complejo industrial, y prometió restituir el dinero estafado con su liquidación.