Sucesos

Sucesos departamentales


Profanan bóvedas fúnebres
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
Seis cadáveres que estaban sepultados en el cementerio de la Comarca San Nicolás, perteneciente a Juigalpa, fueron sacados de sus tumbas por albañiles contratados por el productor Jorge Miranda Barrera, quien sin ninguna autorización construye diez bóvedas en este camposanto. Don Carlos José Calero Martínez, líder de la comunidad de San Esteban, calificó esta acción como un delito de profanación, el cual es penado por la ley, por ello demandó a las autoridades policiales que investiguen el caso y detengan a Miranda Barrera. Calero Martínez detalló que el irreverente Jorge construye su propia obra en el lugar donde fueron sepultados tres hijos de Elías Calero, una hija de doña Mariana Espinoza, otro de Pablo Saballos y uno del señor William Calero. La representante de la comunidad cristiana, Berta Calero Martínez, expresó que Jorge Miranda Barrera es un hombre sin conciencia, porque ejecuta una construcción en un sitio que ya estaba ocupado por seis deudos, incluyendo a un menor. La obra mide diez metros de largo por cinco de fondo, y en este momento los directivos de las comarcas San Esteban y San Nicolás lograron detener los trabajos, los que se reanudarán hasta que Miranda Barrera llegue a un arreglo con los familiares de los difuntos, quienes solicitan que se elimine esa construcción del centro del cementerio. Doña Mariana Espinoza no pudo contener el llanto al ver que en el lugar donde descansaban los restos de su hija, fallecida hace quince años, se edifican diez tumbas. “Ese hombre (Jorge Miranda Barrera) es un inhumano, porque construye en un sitio ocupado por otros deudos”, declaro la señora. Todo se descubrió cuando los comarcanos llegaron, a inicios de mayo, al camposanto a sepultar los restos de una señora de la zona, y “se sorprendieron al ver que las cruces de sus descendientes habían desaparecido”, señaló José Santos Lumbí Reyes.
Hasta la cama matrimonial le robaron
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
Delincuentes desconocidos, expertos en forzar puertas y ventanas, penetraron a la casa de la joven señora Kenia Patricia Molinares y sustrajeron ropa, trastos de cocina, dinero en efectivo y la cama matrimonial. Los desconocidos se hicieron presentes a la vivienda de su víctima en horas de la noche, aprovechando que la joven no se encontraba, forzaron la puerta principal e incursionaron en su interior. Los ladrones nocturnos cargaron con una cocina Tropigas, un ropero pequeño, ropa de uso personal, quinientos córdobas en efectivo y una cama matrimonial. Los tamales, con las pertenencias de Molinares, huyeron del lugar, y horas después la afectada contabilizaba las pérdidas en cuatro mil 780 córdobas, y lamentaba la acción que los amigos de lo ajeno le habían ejecutado. El caso fue reportado en la Policía de Juigalpa, institución que al escenario del robo desplazó una guardia operativa, donde encontraron sólo las huellas que dejaron los delincuentes en la casa de Kenia Patricia, situada en el barrio “30 de Mayo”.
“Cambiolín” a una mujer
Yelba Tablada / JUIGALPA, CHONTALES
Dos hombres y una mujer estafaron a la señora Aura María Jirón Rodríguez, a quien despojaron de cinco mil quinientos córdobas en prendas de oro y dinero en efectivo. Los tres delincuentes interceptaron a Jirón Rodríguez, de la Casa de la Resistencia una cuadra al sur, y después de entablar una pequeña conversación, le solicitaron a la víctima les fuera a cambiar mil doscientos dólares. Los dos hombres y la mujer le ofrecieron a Aura María el pago de mil córdobas por el favor, ya que se lo agradecerían, porque no eran de Juigalpa, y, además, no portaban sus cédulas de identidad para realizar esta transacción en la institución financiera. Los avispados estafadores lograron convencer a su presa, quien al escuchar la propuesta tentadora no la pensó mucho y aceptó el negocio, sin imaginarse que se trataba de un despojo, y con su gusto entregó al trío de delincuentes una cámara fotográfica, una cadena de nueve gramos de oro y mil quinientos córdobas en efectivos. La despojada tomó los supuestos dólares envueltos en un pañuelo y salió rumbo al banco, pero a escasas cuadras del lugar se enteró que había sido estafada por los tres desconocidos.