Sucesos

Delincuentes ultiman a joven universitario


La historia se repite, una familia llora el deceso de uno de sus miembros que murió a manos de un delincuente.
Doña María Delia Silva Contreras, de 54 años, deseó que fuera mentira la noticia de que su hijo estaba herido, pero lamentablemente su vástago agonizaba mientras esperaba la asistencia de una ambulancia o ser trasladado por un carro particular. David Antonio Martínez Silva, de 29 años, pereció cuando un proyectil de bala calibre 25 le impactó en el pecho, al lado izquierdo, perforándole el corazón y el pulmón, esto sucedió a las ocho y media de la noche, frente al Ciprés, en la Avenida Universitaria.
Relata Elizabet Martínez Silva, de 23 años, hermana del difunto, que David regresaba de la Universidad Evangélica de Nicaragua (UENIC), donde cursaba el cuarto año de Ingeniería en Sistemas, junto con dos amigos, identificados como Aarón Blandino y Leonardo, del que no precisó el apellido, cuando fueron interceptados por cuatro sujetos a bordo de bicicletas, quienes los intimidaron con un arma para despojarlos de sus pertenencias.
Los cortes de luz…
“Malditos cortes de luz… mi hermano no se opuso al robo, dicen sus amigos – Aarón y Leonardo— que cuando estaba quitándose la mochila le dispararon, pensaron que era al aire, hasta que lo vieron caer al pavimento, y estando en el suelo le quitaron la mochila”, recordó entre sollozos la hermana.
Según Elizabet, su hermano, además de cursar el último año de la carrera, trabajaba en el laboratorio de computación de la misma Universidad.
Por su parte, doña María Delia Silva, está destrozada, ya que el mismo Día de las Madres tendrá que sepultar al menor de sus hijos varones, pues el infortunado era el penúltimo de los siete seres que trajo al mundo. “Lo que más le duele a mi mamá es que David era un buen muchacho, no tenía ningún vicio y era Testigo de Jehová. Cuando llegó el cuerpo no podíamos separarla de la caja, está muy deprimida”, expresó Elizabet Silva.
Asimismo, Jessica Castillo, novia del infortunado, está mal de ánimo, ya que a finales de este año habían planeado contraer matrimonio y además eran compañeros de clases. De una primera relación, David Antonio deja a un niño, de tres años, en la orfandad.
David habitaba de donde fue el Transfer de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), una y media cuadra al sur, en la casa I 11.