Sucesos

Matones de ganadero con prisión preventiva

* Acusación revela sórdidos detalles, como persecución, colisiones frustradas, un plan para asesinarlo y finalmente la ejecución

El juez Séptimo Penal de Audiencias, Abelardo Alvir, decretó la prisión preventiva para Danilo Antonio Acosta Herrera y Omar González Cerna, y ordenó la captura del guatemalteco Edwin Orlando Franco, quien junto a un cuarto elemento, que no está identificado aún, habrían planeado el homicidio de Walter Alejo Baquedano Rizo, aunque el móvil del crimen sigue siendo un misterio.
El juez programó la audiencia inicial del juicio para el 2de junio, cuando revisará las pruebas con las que cuenta la Fiscalía para acreditar el homicidio, la portación ilegal de armas y la asociación ilícita para delinquir que les achacaron a los acusados, a fin de determinar si existen suficientes elementos para elevar la causa a juicio oral.
Podrían acusar por asesinato
De la acusación suscrita por el fiscal Rolando Zapata se desprende que los acusados supuestamente empezaron a planear el crimen desde el 19 de mayo, cuando se presentaron a la empresa Armac Rentacar, ubicada en Los Robles, para alquilar tres carros Toyota Yaris en los que dieron persecución a la víctima, por lo que el Ministerio Público no descartó la posibilidad de pedir que califiquen los hechos como asesinato.
La fiscal Mayra Hernández explicó que el crimen se concretó el 22 de mayo, cuando Acosta Herrera, Omar González y un desconocido al volante persiguieron a la víctima, que viajaba a bordo de su vehículo con su esposa, Claudia Guerrero, rumbo a su casa, pero no fue sino hasta las siete de la noche de ese día que concretaron el crimen.
Supuestamente, primero le quitaron las placas al Yaris, matrícula M039-577, y luego lo estacionaron en la esquina oeste de la casa del ganadero, quien para su desgracia estaba sentado en el porche en el momento en que presuntamente Danilo Antonio Acosta le disparó tres veces con una pistola Makarov.
Baquedano murió cuando una de las balas entró por su brazo izquierdo, salió por debajo de la axila para alojarse en el tórax, lo que le provocó fallo multiorgánico, hemorragia, peritonitis y la muerte.
La Policía sigue las investigaciones para determinar el móvil del crimen ante la sospecha de que el mismo no necesariamente fue motivado por el robo, a como inicialmente se creyó, aseguró el jefe del Distrito Seis de Policía, comisionado Fernando Borge.
“Lo pegaste bien, gordo”
De acuerdo con la versión brindada por testigos oculares, Omar González Cerna cuando huía de la escena del crimen con Danilo Antonio Acosta Herrera, conocido como “El Botijas”, le habría preguntado a éste último: “Lo pegaste bien, gordo”, es decir, que si lo disparos hechos contra la humanidad de Baquedano habían sido de muerte.
Los declarantes ofrecidos por la Fiscalía confirmaron que otros testigos señalan al momento de la fuga que Acosta hizo un cuarto disparo para evitar que los vecinos lo persiguieran, explicó el comisionado Borge.
Claudia Guerrero, compañera de vida de Baquedano al momento de su deceso, relató a la Policía que cuando regresaban de Metrocentro, donde compraron una máquina de hacer ejercicios, fueron perseguidos e interceptados en dos ocasiones por los mismos hombres que horas después llegaron a matarlo a su casa.
Primeramente estos hombres intentaron chocar el vehículo que en viajaban Baquedano y Guerrero cuando pasaban frente al edificio “Armando Guido”, y la segunda vez fue al llegar a la entrada a Residencial Las Mercedes, “pero no pudieron chocarlos porque el semáforo cambió de luz y tuvieron que pasar de viaje hacia el oeste”, refirió el jefe policial.
Empero, los maleantes, que sabían la dirección de Baquedano, regresaron al anochecer y luego de parapetarse detrás del pilar derecho del porche hicieron los disparos que terminaron con la vida del ganadero que también era amante de las peleas de gallo.
Aunque hay una segunda arma ocupada, una Gloock, se desconoce si la misma pertenecía al ganadero o no. Lo que si se sabe es que los supuestos sicarios contaban con suficientes recursos para ejecutar el plan, porque después del crimen les ocuparon mil 500 dólares, lo que les había sobrado del alquiler de los tres carros.
Edwin Orlando Franco evitó su captura porque estaba en la empresa rentadora de vehículos devolviendo dos de los tres carros, donde se enteró de que sus compinches habían sido capturados rondando la casa de la víctima, y la Policía estaba buscando testigos entre los vecinos.