Sucesos

Liberan a supuestos homicidas, a falta de pruebas


Ernesto García

Por falta de pruebas, las autoridades policiales del Distrito Tres de Policía debieron poner en libertad a los tres hombres que tenían detenidos por su presunta participación en una confusa balacera sucedida en el barrio “El Golfo Pérsico”, donde murió un hombre y otro permanece grave en el Hospital “Roberto Calderón”.
“Los tuvimos que poner en libertad porque no tenemos las pruebas suficientes. Los resultados de la prueba de parafina del Laboratorio Central de Criminalística van estar listos hasta el miércoles”, explicó el hasta hoy jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres, subcomsionado Leonidas Roque.
El resultado de los exámenes de parafina son determinantes para saber si en las manos de los tres hombres que estuvieron detenidos durante 48 horas se encontró residuos de pólvora.
De esta manera, el jefe policial salió al paso de reclamos de la familia de Marlon José Mojica, que en declaraciones a EL NUEVO DIARIO, se quejó de supuesta lenidad policial, al poner en libertad a los tres hombres que estaba detenidos después de la balacera del miércoles por la noche, en el barrios arriba mencionado.
El jefe policial, igualmente, negó haber dicho a Ivania Morales Alemán, esposa de Mojica, que no se preocupara, “porque lo único que iba a suceder es que los sospechosos se darían a la fuga”. “No es cierto…, por el contrario, las tres personas que estuvieron detenidas pudieron haberse dado a la fuga, pero no lo hicieron”, aseguró el subcomsionado Roque, agregando que el caso no está cerrado y que continúan las investigaciones.
Marlon otra vez al quirófano
Por segunda vez, desde que ingresó al Hospital “Roberto Calderón” en estado agónico, la noche del miércoles, Marlon José Mojica fue ingresado al quirófano el fin de semana, para ser operado, esta vez del esófago, por los daños que le causó el proyectil que le ingresó en el brazo derecho.
“Los médicos nos han dicho que su estado sigue siendo grave, y debemos esperar un tiempo para saber si aguantó la operación”, dijo Ivania Morales, quien permanecía en una banca del centro asistencial, acompañada de su suegra, María de la Concepción Morales Álvarez.
Morales Álvarez recuerda cómo su hijo regresó de gateadas a la puerta de su casa, ahogándose en su sangre, luego de ser alcanzado por uno de los tres disparos que se oyeron esa sangrienta noche.