Sucesos

Cómo arruinar la vida de un joven deportista

* Pleito de pandilleros nada tenía que ver con el quinceañero futbolista, pero la desgracia los hizo coincidir en la calle * Su madre exige justicia y espera el milagro de que vuelva a caminar, aunque la lesión es en la médula espinal

Orlando Barrios

Intensas y tediosas horas de rehabilitación le esperan en el Hospital “Aldo Chavarría”, al menudo cuerpo de Marvin José Ocón Martínez, de 15 años, quien quedó parcialmente parapléjico al ser alcanzado por tres balinazos, uno de los cuales penetró en el lado izquierdo de su cuello y en su trayectoria se alojó en la médula espinal

Dicen que “la fe mueve montañas”. Es a lo que se aferra a su corta edad Marvin José, quien ingresó en horas de la tarde del miércoles al centro asistencial donde será sometido a extensas sesiones de fisioterapia, terapia ocupacional y tratamiento psicológico para que poco a poco recupere sus movimientos, aunque no con toda la capacidad de la que gozó hasta que recibió los balinazos.
La lesión sufrida en la médula fue completa, pero el adolescente en todo momento se muestra optimista y prometió poner todo lo que esté a su alcance para no quedar postrado en una silla de ruedas.
Fe en Dios
El balín aún no ha sido extraído de la región medular por los especialistas del Hospital “Lenín Fonseca”, puesto que la intervención quirúrgica es extremadamente peligrosa, y un paso en falso puede ser de consecuencias irreversibles.
“Para Dios nada es imposible. Mi esperanza es que el balín se mueva de ese lugar para que así los médicos puedan sacármelo, y con la ayuda del Todopoderoso volver a la normalidad”, comentó nuestro entrevistado.
A su corta edad, Marvin José, el “cumiche” de siete hermanos, posee un grado de madurez increíble, y agradece al Creador la nueva oportunidad que le brinda, pues considera que algo grande le tiene preparado en el futuro.
Las cicatrices en sus rodillas y brazos parecieran condecoraciones por las múltiples prácticas y juegos de fútbol en los que participó. “No podía escuchar que jugaban porque ya me iba y pedía que me metieran en el partido”, reveló el adolescente.
Entregan reconocimiento
Las prácticas con la chavalada y sus compañeros de colegio lo llevaron a ser uno de los mejores jugadores, y en uno de esos partidos logró que su centro escolar se coronase bicampeón, lo que le garantizó viajar para representar a Nicaragua en Costa Rica, lo que al final no se logró, porque la escuela no contaba con suficientes recursos económicos para financiar el viaje.
Marvin José era el delantero de la categoría sub 15 --juvenil, por su edad-- de la Liga del barrio San Sebastián, y el pasado seis de mayo del corriente año iba a recibir, en la cancha del sector, que tiene el mismo nombre, un reconocimiento por su destacada intervención en la liga.
Sin embargo, no pudo asistir a la actividad porque esa mañana lo invadió una fiebre, derivada del impacto del balín, que lo imposibilitó salir de su casa. La enfermedad no impidió que su entrenador, Francisco Montes, en compañía de Reinaldo Chévez, de la Liga “Liverpool”, hicieran entrega del reconocimiento, ese mismo sábado, en la vivienda de Marvin José.
Una lágrima recorrió el rostro abrumado del muchachito, quien lamentó ante su entrenador no poder jugar por el campeonato que se efectuará en próximas fechas.
Abandonó las aulas para trabajar
Marvin José cursó el segundo año de secundaria en el Colegio San Sebastián, pero como a muchos adolescentes de su edad les ocurre, tuvo que abandonar las aulas para buscar un trabajo y así poder ayudar a su progenitora, doña María Elena Martínez Castillo.
“Trabajé en una carpintería, pero el aserrín me ‘taponeaba’ la nariz, por lo que estaba pendiente de cualquier oportunidad que saliera. Entonces llegué a los juegos mecánicos, al oeste del Malecón de Managua, donde ganaba 500 córdobas semanales. Ahí trabajaba mi hermano, al que le dicen ‘El Mono’. Entonces yo era ‘El Monito’, recordó Marvin José, quien al mismo tiempo sonrió.
Según nuestro entrevistado, ese trabajo le proporcionó muchas satisfacciones, la principal era que del salario que devengaba, destinaba una parte para la mujer que le dio la vida. Así fue como durante cuatro meses trabajó en Granada, donde se instalaron los juegos mecánicos.
“Estaba desesperado por venir a casa, por ver a mi familia, a mis amigos del barrio. Hasta iba a pedir vacaciones, pero no pude”, agregó el adolescente.
Marvin José pensaba ahorrar un dinero para culminar sus estudios de secundaria, y tenía previsto ingresar a la universidad, donde aplicaría para Ingeniería en Sistemas, pero el balinazo le frustró sus planes.
José Mayorga, organizador de las ligas, manifestó que Marvin José tenía cuatro años de jugar con él, y que se convirtió en uno de los mejores jugadores. “Él jugó desde los diez años. No perteneció a ninguna pandilla, y nos duele cómo una acción vandálica arrebató los sueños de este muchachito”, agregó.
El organizador de la liga hace el llamado a todos aquellos jóvenes que andan en pandillas a que se unan a las diferentes categorías de esta disciplina deportiva, para que hagan algo constructivo con sus vidas.

“Se me reventaron los oídos y caí”
Ese fatídico día, 23 de abril, Marvin José regresaba de su trabajo --a esas alturas ya los juegos mecánicos habían vuelto a Managua-- a su vivienda, en horas de la madrugada, cuando de pronto se topó con una riña entre varios sujetos, y de pronto pudo ver que salieron a relucir varias armas “hechizas”.
“Sólo sentí que me estallaron los oídos, luego caí al suelo”, narró el quinceañero, quien recibió un balinazo en el antebrazo izquierdo, el segundo en la parte baja de la oreja izquierda y otro en el lado izquierdo del cuello. Este último es el causante del estado en el que se encuentra el ex jugador de fútbol de sala.
“Sé quién me disparó. Fue un sujeto al que le dicen ‘Chele Prado’, de la pandilla ‘Las Ratas’, pero como la justicia acá no sirve, he decidido dejárselo a Dios, Él es el que va a juzgar a la persona que me hirió”, indicó el valiente jovencito.
Unos amigos lo llevaron hasta su casa, donde su papá, don Alejandro José Ocón Vega, lo trasladó al Hospital “Lenín Fonseca”. Refirió que estuvo internado cinco días en dicho centro asistencial, hasta que los galenos le dieron de alta; regresó a la casa, pero sintió que permanecía “atado” a la cama. En tanto, el autor del disparo se paseaba por las calles del barrio, como si nada hubiera hecho.
“Ahora no tengo cómo ayudarle a mi mamá, pero ella siempre me consuela y me dice que es feliz de verme con vida”, expresa este joven deportista. Bajo un árbol de mango del parqueo del hospital de rehabilitación tomaba aire Marvin José, quien no dejó de expresar su entusiasmo con la fisioterapia, de la que espera buenos resultados. Por su parte, doña María Elena confirmó a EL NUEVO DIARIO que su vástago era incansable para jugar. “Le decía: ‘¡Qué barbaridad vos, no te cansás, sólo jugar sos! Ahora ‘chileo’ con él diciéndole: ‘Ahora van a descansar un rato tus piernitas’. Pero él, siempre lleno de energía me responde: ‘Va a ser por poco tiempo’”.
Doña María Elena manifestó que es cierto que Dios es quien debe juzgar a la persona que destruyó la vida de su hijo, pero también ese hombre --“Chele Prado”-- debe enfrentarse a la justicia terrenal para que pague por lo que hizo.
El caso fue denunciado ante las autoridades del Distrito Dos, y la suboficial mayor Rosita Granados, vocera de esa dependencia, comentó que el caso pasó a la Fiscalía, pero al parecer aún no cuentan con los elementos de convicción para remitir a juicio el caso de lesiones graves. En el informe policial se señala que el padre de la víctima, don Alejandro José, se encontraba acostado, cuando escuchó una bulla, por lo que se levantó y salió a ver qué sucedía.
En eso notó que eran los amigos de su hijo, los que llegaron a decirle que Marvin José había sido baleado en el sector del Cosep. En la denuncia mencionan a Jairo, César Augusto, Bismarck Prado, Isaac Monge Reyes, Eliseo Reyes y “El Cachete”, quienes supuestamente andaban armas de fabricación artesanal.
“En su momento hubo varios detenidos, pero fueron dejados en libertad al vencerse las 48 horas, porque no se le pudo comprobar nada”, indicó Granados.