Sucesos

Cobra apuesta boxística a balazos

* La víctima recibió tres disparos que le quitaron la vida de forma instantánea

Tania Sirias

Por rehusarse a pagar cien córdobas que apostó en la velada boxística a favor de “El Matador” Ricardo Mayorga, perdió la vida Julio César Altamirano Hernández, en las cercanías del bar El Norteño, situado a media cuadra del Distrito Cuatro de la Policía.
La víctima, de 18 años, recibió tres disparos, uno en la pierna, otro en el brazo y otro en el costado derecho, debajo de la axila, lo que le provocó la muerte de manera instantánea.
Ingrid Altamirano comentó que su hermano se dedicaba a vender ropa en el populoso Mercado Oriental, y por ello frecuentaba el lugar antes mencionado, además que le quedaba a tres cuadras de su casa.
“Él llegó temprano del trabajo, iba a cenar cuando su amigo Harold Serrano Berríos lo invitó a ver la pelea de “El Matador” Ricardo Mayorga en el bar. Nunca nos imaginamos que iba a suceder una desgracia”, recordó la acongojada hermana.
Altamirano Hernández, el ahora fallecido, iba, además, en compañía de su novia, María Ivania González, y otros amigos más.
La novia del infortunado relató que después de la pelea, su Julio César se acercó al presunto homicida, a quien sólo identificaron con el nombre de Omar, a preguntarle por qué estaba discutiendo. Acto seguido, comenzaron los insultos y golpes.
El dueño del bar El Norteño sacó a Julio César, a su amigo, a Omar y a sus acompañantes, quienes siguieron el pleito fuera del establecimiento. El supuesto homicida sacó un revolver calibre 38 e hirió en la pierna a Altamirano, quien buscó con qué defenderse. Los otros sujetos que acompañaban a Omar lo golpearon, patearon, y no bastándole, le dispararon en el corazón y en el pulmón, indicó el dictamen de Medicina Legal.
“No entiendo por qué sacó a los dos grupos, si él hubiese mediado, ahora mi hermano no estuviese muerto. Por el contrario, a la hora de los disparos cerró las puertas del bar y no dejó que nadie ayudara a Julio César. Para mí, el dueño de ese lugar es responsable de su muerte”, expresó la novia del jovencito.
Agregó que “lo mataron como a un perro. Él viajaba a Honduras y a El Salvador a comprar ropa, y nunca le hicieron daño, ni siquiera las maras, que era lo que siempre me preocupaba”.
Según investigaciones policiales, la riña empezó porque Altamirano Hernández no quiso pagar una apuesta de cien córdobas, que hizo con su homicida, por lo que supuestamente se armó de un pico de botella para salir del local.
Por su parte, los familiares negaron tal versión, y piden que se haga justicia, ya que el homicida afirma que saldrá libre, pues su padre es un popular prestamista del Mercado Oriental, conocido como “Chanito”.
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Hasta el momento, en la Estación Cuatro de la Policía se encuentran dos ciudadanos en calidad de sospechosos por esta muerte, pero serán las autoridades quienes determinarán si participaron en el crimen.
“Para nosotros, era el tierno de la casa, sentimos mucho su muerte, y exigimos que se haga justicia. No es posible que se le permita a personas irresponsables portar armas, y ante cualquier enojo disparen sin el mayor descaro”, concluyó su hermana.