Sucesos

La forma más violenta de pedir su “parada”

* Sesentón hondureño, que tenía prisa por bajar de un bus, en Estelí, disparó hacia el piso de la unidad

Máximo Rugama

ESTELÍ
Quizás nunca se haya visto esta escena. Un hondureño, desesperado por bajar en un punto específico en la Carretera Panamericana, detonó varias veces su arma de fuego en el piso de un bus, porque el conductor no se detenía.
Por los delitos de exposición de personas al peligro y tenencia ilegal de armas las autoridades policiales pasaron a la orden del Ministerio Público y del juez competente al hondureño Tomás de Jesús Escobar López, de 67 años, quien fue detenido tras disparar su revólver calibre 9 milímetros, en el interior de un autobús de servicio expreso de la ruta Ocotal-Managua.
Rumbo al SPN
Escobar declaró ante las autoridades policiales que desde antes de llegar a la entrada de Estelí le expresó al conductor y a los ayudantes del bus que lo dejaran en la vía que conduce a las instalaciones del Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, ubicado a dos kilómetros al sureste de esta ciudad, pero el conductor no detuvo la marcha del automotor, lo que provocó que el pasajero se enfureciera.
Agregó que visitaría a su hija, María Cristina Castro Escobar, quien desde el 22 de enero de este año fue detenida por las autoridades estelianas, cuando junto a cuatro hondureños y dos nicaragüenses viajaba en un vehículo en el que transportaban 104 libras de marihuana que venderían en Managua.
Antes de disparar, el catracho escenificó una tremenda alharaca que puso a la mayoría de pasajeros con los nervios de punta; luego realizó varios disparos hacia el piso del autobús. Eso alteró aún más a los más de cuarenta pasajeros que iban en el autobús placas 200-288.
Le hallan otra arma
El automotor viajaba en dirección a la ciudad de Ocotal. Tal suceso provocó contratiempos a los demás pasajeros, ya que el conductor y los ayudantes se presentaron a la Delegación Departamental de la Policía, para interponer formal denuncia.
Pero eso no paró allí, porque al realizar una revisión efectivos de la Policía le encontraron en poder de Tomás de Jesús Escobar López otro revólver calibre nueve milímetros, el cual, al igual que el arma que accionó, lo portaba ilegalmente. La otra arma la llevaba en una enorme maleta donde también cargaba ropa y calzado de uso personal.
Los cuatro hondureños y el nicaragüense que fueron sorprendidos cuando trasladaban más de cien libras de marihuana en un taxi fueron encontrados culpables por el delito de tráfico internacional de estupefacientes, por los miembros de un jurado de conciencia que sesionó en esta ciudad.
Los hondureños que fueron declarados culpables son: María Cristina Escobar Castro, de 25 años; Miriam Jamileth Ordóñez, de 27; Tomás Castañeda Meléndez, de 42, y Luis Enrique Sánchez Quintero 25 años.
Mientras que también fue encontrado culpable por el delito de tráfico internacional de estupefacientes el nicaragüense Erick Antonio Bermúdez Dávila, originario de Managua.
A ellos, la Policía de Estelí les encontró, en cuatro maletas, 87 paquetes que contenían 47 mil 293.2 gramos de marihuana.
Un adolescente de iniciales J.H., de 17 años, de origen nicaragüense y hermano del padre de Erick Antonio, ya había sido declarado culpable, en un juicio oral que tuvo lugar en semanas recientes en las instalaciones del Juzgado Especial de Menores, a cargo de la doctora María Elsa Laguna.
Evadieron autoridades en la frontera
Tanto los nicas como los catrachos formaban un grupo de individuos que se coludieron para poner en práctica una serie de artimañas y evadir la vigilancia de las autoridades correspondientes en la frontera hondureña-nicaragüense y penetrar a este país con la droga.
Al parecer, la droga la trasladaban desde un lugar alejado de Honduras, ubicado casi en la frontera con El Salvador. Después de ingresar al país, decidieron pasar la noche del 21 de enero en Estelí y a eso de las cinco de la mañana, cuando se disponían a viajar hacia Managua, fueron sorprendidos en la salida sur de esta ciudad por un retén policial de prevención y enfrentamiento del delito.
El juicio oral y público de los hondureños y del nicaragüense se retrasó, ya que dos abogados estelianos, que los iban a defender, como calcularon que ellos no tenían dinero los dejaron abandonados.
Inclusive, cuando se suspendió el primer juicio, los hondureños dijeron que un jurista esteliano, con engaños los hizo firmar un papel en blanco, señalándoles que se trataba de un escrito que iba a presentar ante los magistrados de la Sala Penal del Tribunal de Apelaciones de Estelí, pero no fue así, ya con la rúbrica de ellos, el abogado mañoso hizo un documento en el que desistían de sus servicios.
Pero los catrachos aclararon que en ningún momento ellos solicitaron tal cosa, y dijeron que los dos abogados estelianos los menospreciaron por pobres. Por ello, correspondió a los defensores públicos Marta Ocón y Nelson Cortés representar a los reos.
En nombre del Estado de Nicaragua, llevó la parte acusadora, la doctora Maricela Pichardo, destacada fiscal en Estelí.
Aunque todavía no les han leído la sentencia a los reos declarados culpables, todo hace indicar que ellos no se van a salvar de al menos 25 años de prisión.
Hay que señalar que ellos llevaban la droga en automotor Lada, azul, placas 118- 972, con servicio de taxi en Managua.