Sucesos

Matan a vigilante para robarle armas

* Autores son unos ciclistas que al parecer habían hecho amistad anteriormente con la víctima * Crimen estremece a propietario y personal de la conocida Joyería Garzón, que no sufrió atraco alguno

Ernesto García

El vecindario dormía imperturbable, cuando súbitamente, sujetos desconocidos mataron de dos disparos a Bismarck Urbina Juárez, de 36 años, vigilante de la Joyería Garzón, situada en el Reparto Las Brisas, al nor-occidente de la capital.
De acuerdo a las investigaciones hechas por la Policía, el crimen ocurrió a eso de la una de la madrugada de ayer martes, y tuvo como móvil el robo de la escopeta y la pistola que Urbina ocupaba para realizar su labor de celador.
“En el crimen se presume que participaron más de dos personas”, dijo el segundo jefe del Distrito Dos de Policía, subcomisionado Sergio Gutiérrez, y agregó que los sospechosos se movilizaban en bicicletas.
¿Le habían dado confianza?
Para las autoridades policiales, los autores del crimen conocían el lugar, la posición donde se ubicaba Urbina y probablemente hasta habían hecho amistad con éste, “porque el tiro fue hecho a quemarropa”, indicó el subcomisionado Gutiérrez.
Aunque los victimarios hicieron dos disparos contra la humanidad del vigilante de la Joyería Garzón, sólo uno le impactó, pero de manera mortal, porque al penetrarle por la parte superior del tórax le destrozó varios órganos vitales.
Don Carlos Garzón, propietario de la conocida joyería, pidió a las autoridades policiales capturar a los autores del crimen de su trabajador, quien tenía más de cuatro años de laborar en ese negocio, con un récord intachable.
“Bismarck siempre fue un hombre responsable en su trabajo y servicial”, destacó el conocido orfebre, quien se mostró abatido por la muerte de Urbina, al decir: “La muerte de un trabajador de mi empresa es como si hubiera muerto alguien de mi familia, porque aquí todos somos una sola familia”.
Urbina, quien hoy será velado en la comunidad de “Los Castros”, que queda en las proximidades de la Laguna de Xiloá, jurisdicción de Ciudad Sandino, deja en la orfandad a una niña de ocho años.
¿Otro crimen?
Por otro lado, las autoridades del Distrito Cinco de Policía ayer estaban a la espera de un dictamen del Instituto de Medicina Legal, para determinar si en la muerte del anciano Francisco Ramírez Leiva hubo mano criminal. El cadáver fue encontrado la madrugada del martes, en el local de una antigua vulcanizadora ubicada de los semáforos de Rubenia, cuadra y media al este.
Aunque en horas tempranas de la mañana, los noticieros radiales en sus “piripipí” informaron que el anciano de 75 años había muerto asfixiado con un trapo en la boca, el teniente Bayardo Chavarría negó esa versión radial.
“No es cierto que el anciano haya muerto estrangulado o asfixiado, como dijeron en algunos medios. Todo parece que se trata de una muerte natural”, comentó Chavarría. Hasta el cierre de la presente edición, el Instituto de Medicina Legal no daba a conocer el resultado del dictamen médico legal.