Sucesos

Incendios por doquier en la capital


Los miembros de una familia de prole numerosa quedaron a la intemperie, la mañana del lunes, cuando, supuestamente, una niña de diez años, jugando con un encendedor causó un pavoroso incendio que dejó únicamente en pie las paredes de la edificación.
Aunque inicialmente los bomberos creían que el siniestro tenía como causa un cortocircuito, la hipótesis fue descartada porque el tendido eléctrico interno se encontraba en buen estado. Sin embargo, un vecino que ayudó a sofocar el incendio dijo que las llamas surgieron cuando la menor aparentemente manipulaba el encendedor en uno de los cuartos de la casa, ubicada en el barrio “Hugo Chávez”, la cual es propiedad de Marta Espinoza.
La versión de la causa del percance no fue confirmada ni desmentida por la dueña de la casa y sus hijos mayores, quienes únicamente pidieron a los bomberos no investigar las causas de la tragedia, confirmó el capitán Cristian Jiménez, miembro de la Dirección General de Bomberos. Doña Marta Espinoza, quien al momento que se inició el incendio se encontraba en una pulpería cercana, dijo que al regresar a su casa, una de sus hijas le manifestó que su hermanita salió gritando de uno los cuartos ¡Fuego, fuego!
Como resultado del voraz incendio el techo de la parte sureste de la casa se derrumbó, mientras los muebles, la ropa y las camas quedaron destruidos.
Se quema bodega
Casi dos horas después del incendio en el “Hugo Chávez”, un cuarto que servía de bodega en la casa de Juan Jarquín, propietario del supermercado “El Almendro”, ubicado en el barrio Santa Rosa, tomó fuego; sin embargo, no causó mayores daños, gracias a la intervención oportuna de los bomberos.
“No tengo idea de cuánto perdí, en esa bodega había llantas de repuesto, zinc, madera y colochones, entre otras cosas”, dijo entre sollozos Jarquín.
El comandante de la Dirección General de Bomberos, Iván Tiberino, manifestó que en esta época seca del año son muy comunes los incendios, por lo que recomendó tener mucho cuidado con el sistema eléctrico, fogones y predios baldíos donde la maleza puede tomar fuego con facilidad.