Sucesos

Masivo ataque de pandilleros


CHINANDEGA -Con tres machetazos en el brazo derecho y una pedrada en la cabeza resultó el joven Engel Antonio Cortés Castillo, de 20 años, tras ser agredido a las doce de la noche por siete antisociales residentes en los barrios Ayapal y “David Andino”, de esta ciudad.
El lesionado, residente en la Colonia “Roberto González”, quien se recupera en el Hospital España, relató a EL NUEVO DIARIO que regresaba de visitar a su novia, a bordo de una bicicleta, cuando los pandilleros lo interceptaron y obligaron a entregar el vehículo de pedal.
“Como me resistí, me machetearon, apedrearon y me robaron una cadena de plata”, dijo el afectado, antes de ser sometido a una intervención quirúrgica para tratar sus lesiones.
Dijo que reconoció a uno de los delincuentes, conocido como “Carlos José”, habitante del barrio Ayapal. Confesó que él ha estado detenido por alteración al orden público, y fue trasladado al centro asistencial por varios efectivos policiales cuando se desangraba.
“Moncho Paputa” sale de hospital
Por otro lado, Ramón Nicolás Huete Tórrez, de 27 años, alias “Moncho Paputa”, quien se fugó de las celdas preventivas de Chinandega el 24 de diciembre, fue dado de alta en el Hospital España, de Chinandega, tras recuperarse de los salvajes machetazos en ambos brazos, cuello, espalda y cabeza que le propinó Eduardo Ramírez, habitante del barrio La Florida, de Chinandega.
El lesionado, quien es especialista en robos con violencia y con intimidación, tiene antecedentes delictivos referidos a lesiones, hurtos, tentativas de homicidio, atentar contra la autoridad y sus agentes y robos, desde 1994, fue custodiado por efectivos policiales día y noche; relató que iba a la casa de su mujer, cuando fue agredido por Ramírez, quien inicialmente sacó una pistola.
Pero una vecina afirmó que “Moncho Paputa” retó a Eduardo Ramírez, porque lo iba a machetear en la plaza y amenazó de muerte a sus pequeños hijos y a la esposa.
“Ese muchacho es nefasto. Macheteó la casa de Eduardo, las verjas y un árbol. Es un gran delincuente. Ramírez le dijo que lo dejara en paz, porque no se quería enjaranar, pero ese individuo tenía un puñal en la mano, por lo que Eduardo tuvo que defenderse”, afirmó.