Sucesos

Fin de una carrera delictiva

* A “El Bizco” le pasaron la cuenta sus compinches por un botín mal repartido * Técnico sucumbe en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, tras larga agonía

El joven José Francisco Hernández, alias “Tito Bizco”, un supuesto reconocido delincuente, pereció de un disparo a la altura de la tetilla izquierda al mediodía de ayer.
Según versiones de algunos pobladores, a “El Bizco” lo seguían unos delincuentes desde la parada de la Siemens, Carretera Norte, pero fue al llegar a la puerta de la pulpería de doña Margarita Martínez, donde le dispararon y quedó sentado, recostado en un portón negro.
En el ahora difunto eran evidentes los tatuajes que tenía impregnados por todo su cuerpo. Vestía una camisa sin mangas, color crema, un short blanco y zapatos deportivos, sin calcetines, y en la cabeza llevaba amarrada una pañoleta roja.
En las investigaciones preliminares que realizó la Policía del Distrito Seis se dice que “Tito Bizco” tenía seis meses de haber salido de la cárcel Modelo, y posee un amplio historial de robo con intimidación a camiones repartidores, entre otros delitos.
Una versión que maneja la Policía es que al parecer José Francisco y sus “compinches” realizaron un atraco, y él --José—- se les fue arriba, por lo cual lo buscaron para ajustar cuentas; se presume que quien disparó fue un sujeto que le dicen “Chepe Largo”.
El fallecido residía de los semáforos de la Maber, dos cuadras al lago, en el barrio José Dolores Estrada.
“Lo emboscaron”
Mientras, después de permanecer seis días internado en la Sala de Cuidados Intensivos del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, el joven Rigoberto Acevedo Sánchez, de 25 años, sucumbió ante la muerte, luego que el pasado 24 de diciembre recibió un disparó en la cabeza por delincuentes del barrio Villa Roma.
Doña Margarita Sánchez Hernández, madre del fallecido, relató que su hijo el 24 la visitó, pues él habitaba en San Judas, e hicieron visita otros familiares. A eso de la una de la madrugada llegaron unos sujetos de la temida pandilla “Los Hechiceros”, y buscaron problemas con los muchachos que se encontraban tomando en una casa vecina.
Al ver tanto desborde de ofensas, los jóvenes alejaron a los otros muchachos con piedras, y efectivamente lo lograron. Pero más adelante estaban otros sujetos armados, los que dispararon a diestra y siniestra.
“Mis hijos son tomadores, pero no pandilleros... Estaba todo planeado, me lo mataron y la Policía dejó escapar a Héctor Miguel Zavala y a su hermano, a quien solo sé que le dicen “El Gato”. Además andaban “El Chagüite”, “El Kendor”, “La Chita”, “El Marimar” y “El Lempo”, miembros de esa pandilla”, dijo la señora Sánchez.
Es importante destacar que Jamilet, mamá de los supuestos implicados, pasa por la vivienda de doña Sánchez y la insulta. El martes por la tarde que regresaba de cuidar a su hijo la amenazó con una navaja, y le expresó que ella logró sacar a sus hijos porque tiene dinero; y ahora están libres.
“Es verdad... ella tiene plata, pero la hubiera utilizado para sembrar en buena tierra y no cosechar árboles podridos como sus hijos”, añadió la señora Sánchez.
Rigoberto Acevedo Sánchez era técnico en aire acondicionado, y deja a tres niños de siete, cinco y dos años en la orfandad.