Sucesos

Anciana de 102 años asesinada en su casa

* Muchas interrogantes en el aire, y sospechas recaen sobre un hijo, una nuera y un taxista * Viejecita fue encontrada por dos niñas que solían llevarle las tortillas del desayuno

Orlando Barrios

Dos niñas que llegaron a entregar las tortillas del desayuno, como de costumbre, a la anciana Eugenia Leopoldina López Fajardo, de 102 años, habitante del barrio “Camilo Ortega”, se llevaron el susto de sus vidas, pues encontraron a la centenaria asfixiada sobre su cama, tras un aparente robo.
Las niñas salieron despavoridas y dieron aviso a los vecinos, quienes de inmediato llamaron a los hijos de ésta y a las autoridades del Distrito Tres, para que indagaran en qué circunstancias falleció la longeva.
Un trapo en la boca
Según doña Lidia de los Santos Jirón López, de 85 años, su mamá permanecía sola en la casa, y en uno de los cuartos vive su hermano, Alberto, con su cónyuge, Estela Padilla Rivas, quien desapareció después del hecho.
La anciana fue encontrada boca abajo en la cama, con los pies colgados y con un trapo en la boca, el cual la inhabilitó para pedir ayuda.
Los familiares revelaron que lo extraño del caso es que las puertas no fueron forzadas, por lo que están seguros de que la ancianita conocía a su verdugo, el que tras cometer el asesinato, cargó con un televisor, un DVD y un equipo de sonido.
Doña Lidia de los Santos expresó que entre las cinco y seis de la mañana los vecinos observaron un taxi amarillo estacionado frente a la vivienda, pero no pudieron ver si el conductor ingresó a la misma o si salió con los electrodomésticos.
Hijo la obligaba a bailar
"Mis sospechas recaen sobre Estela, ya que al igual que su hermano son unos borrachos y daban maltrato a mi mamá", agregó la hija de la infortunada.
Paula Jirón, nieta de doña Eugenia, recordó que tanto su tío Alberto como Estela, cuando ingerían licor, despertaban a medianoche a su abuelita, a quien la obligaban a bailar. "Decile a la Policía dónde está esa mujer, porque vos nos conocés, y si la encontramos, ya sabés qué va a pasarle", suplicaba en tono de advertencia la dolida nieta a su tío Alberto.
Los vecinos narraron que todas las mañanas, Eugenia Leopoldina solía sentarse en una silla mecedora, mientras esperaba a las niñas con las tortillas, luego se dirigía a la venta para comprar el ajuste del desayuno. "Tenía años de conocerla y los 102 años no los aparentaba. Imaginate que salía a hacer sus mandaditos", dijo la propietaria de la pulpería.
Por su parte, Alberto Jirón López, hijo de la anciana, manifestó que él salió rumbo a su trabajo, en el condominio Santa Fe, entre las cinco y media y seis de la mañana de ayer, y que el taxi amarillo placas T 74-48, conducido por un sujeto que identificó sólo como Isaac, le dio "raid" a la parada de buses, pero parece que éste se regresó a la casa de la víctima.
"Estaba en el trabajo cuando llegó mi mujer y me dijo que mi mamá estaba muerta, por lo que salí rápido a ver qué sucedía", comentó el vástago de la centenaria.
Encuentran taxi amarillo
Dos patrullas realizaron un rastreo por los barrios “Camilo Ortega” y Loma Linda, para dar con el paradero del taxista o de Estela, pero sólo lograron encontrar el vehículo amarillo que algunos testigos vieron estacionado frente a la casa de la anciana.
La subcomisionada Rosa María Dávila, segunda jefa de la Estación Tres, informó que el cuerpo fue remitido al Instituto de Medicina Legal para determinar la causa del deceso.
La jefa de esa dependencia confirmó que a la hora del hallazgo la longeva tenía un trapo en la boca y no presentaba otros signos de violencia. Además, llama la atención que sólo se llevaron los electrodomésticos que estaban en la sala de la anciana, pese a que en las otras piezas estaba una computadora, entre otros enseres.
El preliminar del médico forense determinó que la causa del fallecimiento de Eugenia Leopoldina fue por asfixia mecánica por causa homicida, debido al trapo que le introdujeron en la boca. Al cierre de nuestra edición la subcomisionada Dávila comentó que aún no daban con el paradero de Isaac, de quien se supo iba a entregarse ante las autoridades policiales.