Sucesos

Arma ilegal, crack y un detenido


Orlando Barrios

Dos pruebas irrefutables: el “celeste cielo” del resultado de la prueba de campo realizada a una muestra de 436 piedras de crack, y un arma de fuego ilegal. Esto fue suficiente para poner de inmediato en una celda del Distrito Cuatro a Pablo Agustín Ortiz Salgado, de 26 años, la mañana de ayer, luego que fue requisado en las inmediaciones del Parque Bartolomé.
En el mismo lugar fue detenida María Marisol Sandoval, quien le gritó a su hermano --el ahora detenido-- que “matara como perros” a los uniformados, pues éste, a la hora de su detención, llevaba el revólver calibre 38, serie 87870, que portaba dos proyectiles en el tambor. La detención ocurrió a las siete de la mañana, cuando Pablo Agustín se dirigía a vender plátanos en el corazón del Mercado Oriental, pero al transitar del Taller Automotriz Amadeus, diez varas al norte, dos agentes del orden público le dieron la orden de alto.
Según el procesado, minutos antes esos dos policías detuvieron a un niño de doce años, a quien le encontraron un vaso de ungüento balsámico que contenía la droga.
“Me dijeron: ‘Detenete’. Luego me revisaron, y al ver que no llevaba nada me llevaron al interior de una camioneta y ahí me metieron la droga en la bolsa del pantalón”, refirió el acusado por tráfico de estupefacientes y portación de un arma ilegal.
Un perito, en presencia de agntes de Drogas, abrió el vaso plástico, y comprobó que había 53 piedras de crack envueltas en papel metálico, 259 piedras en doble bolsa plástica y otras 167 empacadas de igual manera, cuyo peso fue de 25.2 gramos. Se estima que el valor de lo incautado en el mercado nacional ronda los cuatro mil 360 córdobas, pues cada piedra se comercializa en diez córdobas.
Por su parte, el detenido expresó que habita en el Barrio “Camilo Ortega”, y que había llegado a la entrada de la Colonia “Dambach” para dirigirse a su negocio, y a la hora de la prueba de campo encaró a los oficiales, gritándoles que ellos tenían la conciencia sucia, porque la droga no le pertenecía.