Sucesos

Dos motociclistas a la trágica lista

* Jóvenes perecieron al estrellarse contra un poste, frente a Enabas

Ernesto García

Dos amigos perdieron la vida casi de manera instantánea al estrellar sus cabezas, como si se trataran de proyectiles, contra un poste del tendido eléctrico, el cual se ubicaba en las inmediaciones de la Empresa Nacional de Alimentos Básicos (Enabas). Este hecho ocurrió la mañana de ayer lunes, cuando uno de ellos perdió el control de la motocicleta que conducía.
Arnoldo Francisco Ayerdis Pérez, de 29 años, y Ricardo Espinoza Gutiérrez, de 18, son los dos amigos que luego de una noche de celebraciones y cuando regresaban a sus casas, en el barrio “Nora Astorga”, ubicado detrás de la fábrica Nicalit, se “toparon” con la muerte.
“Lo que sucedió fue que Arnoldo Francisco se durmió, y cuado pasaban frente a Enabas la motocicleta se deslizó en la cuneta y ellos salieron ‘volando’, estrellando sus cabezas contra el poste”, narró Bécquer Pineda, cuñado del hombre de 29 años.
El principal testigo de la tragedia y cuñado de Arnoldo Francisco manifestó que seguramente su pariente, quien deja en la orfandad a dos menores, se durmió cuando pasaba frente a Enabas porque la noche anterior pasó jugando billar y tomándose unas cervezas, en un centro de diversión cerca del Mercado de Mayoreo.
Celebración se convierte en tragedia
Los familiares de Ricardo Espinoza Gutiérrez, quienes lloraban desconsolados en las afueras de su casa, esperando el cadáver de éste, procedente del Instituto de Medicina Legal, lamentaron que la muerte de Ricardo se haya producido el día del onomástico de su mamá, Guadalupe Gutiérrez.
El inesperado deceso del joven, quien se ganaba la vida como albañil, también destrozó el corazón de su novia, Youxdeniz Rodríguez Canales, quien entre sollozos recordaba que su novio le había prometido que hoy martes saldrían a celebrar su cumpleaños, promesa que nunca se cumplirá.
Una de las escenas más dramáticas fue cuando llegaron los féretros con los restos mortales de los dos amigos, dicha escena fue protagonizada por el pequeño Steven Ayerdis, quien se aferraba a una de sus tías pidiendo ver el cuerpo sin vida de su padre. “Quiero ver a mi papá”, repetía el niño, quien a sus nueve años vive el drama de perder a uno de sus progenitores.
Ésta es la segunda tragedia automovilística ocurrida en Managua, durante las últimas 48 horas. La madrugada del domingo, Carlos Alberto Roiz, de 29 años, y su amigo, Ernesto José Cantillano Álvarez, murieron en otro terrible accidente al ser embestido el automóvil en que viajaban, por dos vehículos que eran conducidos a exceso de velocidad.