Sucesos

Crimen indescriptible en Las Torres

* “El Pellejito” sufrió horrible agresión, la que tuvo su “toque final” cuando por horas nadie pudo auxiliarlo, por temor a ser víctimas de “Los Cancheros”

Orlando Barrios

"¡Despertate, por favor, estás dormido y no muerto!”, imploraban sobre el ataúd, los familiares del jovencito Bismarck José Antonio González Urbina, de 18 años, alias “El Pellejito”, quien pereció a las dos de la madrugada del martes, en el Hospital Alemán Nicaragüense, tras recibir al menos media docena de "plomazos" a manos de los integrantes de la pandilla "Los Cancheros", del barrio Las Torres.
El dictamen del doctor Óscar Bravo Flores, del Instituto de Medicina Legal, determinó que la causa directa de la muerte de Bismarck Antonio fue hemorragia masiva, a consecuencia de laceración en el pulmón derecho y en la vejiga, provocadas por heridas de arma de fuego.
A las once de la mañana de ayer, la Policía del Distrito Cuatro se desplegó por las principales calles de dicho barrio, con el fin de capturar a Emilio Serapio Oviedo, conocido con el mote de "Milo", a quien familiares y vecinos acusan como el autor de las lesiones graves que culminaron con la vida de Bismarck, pero éste logró huir junto a su hermano, Edon Masiel, de origen mískito.
Al parecer los miembros de la pandilla "Los Cancheros" mantienen en vigencia la Ley del Talión, pues hace dos meses perdieron a uno de sus integrantes, el que fue encontrado con heridas de arma blanca en un cauce, y desde ese día juraron que eso no iba a quedar así, porque no descansarían hasta estar mano a mano con “Los Torreños”.
Crimen antecedió lesiones de hermano
Según Edelmer Antonio González Urbina, hermano del ahora fallecido, la venganza inició por la muerte de un integrante de esa pandilla. Hace veinte días, Edelmer fue baleado en la pierna izquierda, por los mismos sujetos que dieron muerte a su consanguíneo.
" Debido a los balazos que me dieron, los médicos me colocaron clavos en la pierna, por lo que al ver que al ver que no me pudieron matar – los pandilleros-- la agarraron con mi hermano, que no se metía con nadie, pues él trabajaba en una empresa de aquí mismo, que produce comida concentrada para animales", refirió el joven.
Recordó que la noche del lunes su hermano se encontraba en la esquina, cuando siete antisociales que portaban armas calibre 22 y 38 ingresaron a la última calle del barrio; luego se sumaron más malhechores a la incursión.
"Mi hermano vio que venían hacia él y corrió para buscar un lugar donde refugiarse. Salió a la otra calle, --la penúltima-- y unos 25 individuos lo seguían. Al llegar a la segunda torre fue alcanzado por cinco proyectiles. Los balazos no lo detuvieron allí mismo, pero cayó desplomado poco antes de llegar a la esquina".
Edelmer Antonio manifestó que su hermano presentaba disparos en el cuello, en la cabeza y en un pie, así como un machetazo en el estómago y otro en la mano.
Algunos de los que participaron en la muerte del joven fueron identificados con los motes de: "Milo", "Gaviota", "Chucky", Magdiel, "El Gusano", "El Negro Vivian", este último identificado como Vivian Grill Stewart, quien supuestamente remató al joven a machetazos, y "El Conejo". Los familiares denunciaron a Richard Antonio Bermúdez Parrales, alias “La Gaviota”, quien tiene un hermano que es policía y que labora en Seguridad Pública, estos manifestaron que supuestamente el oficial le “apaña” las fechorías al delincuente. Intentamos conocer la versión policial, pero no fue posible.
El afectado, ya en agonía, permaneció por horas tendido en el suelo, hasta que "El Pelón", un vecino, prestó su vehículo y lo trasladó al hospital antes mencionado, donde los galenos realizaron el mayor esfuerzo por salvarle la vida, pero fue en vano. El hecho ocurrió del antiguo edificio “Armando Guido”, una cuadra al este, nueve cuadras al norte y media al este.