Sucesos

Dos más al banquillo por asalto a riferos


A raíz de la captura de dos sospechosos más, comerciantes del Mercado Oriental se presentaron este lunes al Complejo Judicial Nejapa para exigir que se haga justicia en contra de todos los que estén involucrados en la muerte de Marlon Donaire Ramírez, ex presidente de la Cooperativa de Riferos Organizados del Mercado Oriental (Cromo).
Los sospechosos son Juan Carlos Artola y Constantino García González, quienes fueron remitidos ante la juez Tercero Penal de Audiencias, pero no por el homicidio de Donaire, sino por robo con intimidación en perjuicio de Delma Ester Almendarez Morales y Douglas Antonio Almendarez Sevilla.
La viuda de Donaire, María Concepción Pérez, se presentó al Juzgado Tercero Penal de Audiencias para pedir información de los sospechosos y saber cuándo es que Carlos Manuel González será llevado ante la justicia. Éste se encuentra recuperándose de las heridas que Marlon le hizo con su pistola, el día que seis sujetos asaltaron la sede de Cromo para cargar con 48 mil 800 córdobas, aproximadamente.
Doña María Concepción reveló que dos días antes de que los asaltantes mataran a su marido, la sede de Cromo fue blanco de un atraco. “Él (Donaire) recibió una llamada del vigilante del mercado que le dijo que fuera a poner la denuncia, pero como era domingo y nosotros trabajamos de lunes a sábado y el único día que dejamos para descansar era ese, él dijo: “De todos modos ya se llevaron todo… ¿Para qué vamos a poner denuncia?”
Ese día se llevaron una grabadora, unos abanicos y la planta eléctrica, entre otros objetos, explicó la viuda, quien además reveló que su marido hace poco había despedido a un empleado al que supuestamente le dieron dinero para prestar y les entregó malas cuentas, pero no sospechan de él porque igualmente existen otras personas que les hicieron lo mismo y Marlon Donaire nunca los denunció. “El siempre decía que se lo dejaba Dios”, apuntó doña María Concepción.
La mujer dijo que lo que ella pide es justicia, porque ayer fue Donaire y mañana puede ser cualquiera el fallecido, porque la gente cree que los riferos tienen dinero, cuando en realidad lo que tienen es trabajo, dado que de lo mismo que consiguen vendiendo los números es que pagan los premios.
En ese sentido explicó que ella va a seguir con el negocio, aunque su marido, antes de morir, estaba pensando en retirarse por el peligro que la labor de rifero tiene.