Sucesos

Total misterio en doble asesinato

Un total misterio rodea el vil asesinato de Francisco Burgos Gutiérrez, de 62 años, de oficio lustrador y vendedor de golosinas, quien solía ofrecer sus servicios en el Parque Central “Vélez”, y de su entrañable amigo, Luis Antonio Cabrera Martínez, de 50, carretonero del mercadito Santa Ana, de esta ciudad. Sus cadáveres aparecieron recientemente en el fondo de una letrina, en la vivienda del primero, ubicada en la Colonia “Gerardo Lindo”

* ¿Por qué querrían matar a dos humildes hombres, con tanta saña?
* Presunciones apuntan a que el carretonero fue blanco de una venganza, y que para no dejar evidencias, también mataron a su amigo, que le daba posada

CHINANDEGA -El dictamen de Róger Pereira Umaña, médico forense de Chinandega, reveló que el limpiabotas tenía varios golpes en la cara y múltiples cuchilladas en el tórax y en una mano, evidentemente causadas al intentar desesperadamente defenderse de los criminales.
Mientras tanto, su inquilino, conocido como Toño, estaba degollado, con heridas en el cuello, tórax y múltiples hematomas.
Mal carácter le mereció decapitación
Juan Antonio Valle Gutiérrez, hijo del veterano lustrador, supone que el carretonero, quien tenía mal genio, aparentemente tuvo un conflicto con uno de los criminales, por eso éste lo decapitó.
Deduce que su papá, cuyo cadáver fue encontrado en calzoncillos, dormía en su cuarto, la noche del fatídico domingo, pero se levantó a defender a su
amigo y fue asesinado porque los malhechores no querían dejar pistas.
La escena era espeluznante. Ambos estaban en avanzado estado de descomposición, y con el dolor en su alma, cuatro hijos de don “Chico” Burgos, sacaron los cadáveres. “Velé a mi papá durante una hora en mi casa, y lo enterré rápido en el cementerio local”, dijo Valle Gutiérrez, aún impactado por el espantoso crimen.
Johana Burgos Gutiérrez, hija del lustrabotas, quien vive junto a la casa de su difunto padre, dijo a EL NUEVO DIARIO que no escuchó absolutamente nada el día del crimen, y lo extraño es que su perro, al que ella califica de muy bravo, no ladró en absoluto, pero lo que más le llama la atención es que los criminales no dejaron huellas, sólo una pala dentro de la letrina.
En similares términos se expresó José Adán Córdoba Mora, residente a pocos metros de la escena del crimen, cerca del río Acome, que es muy frecuentado por adictos al pegamento y antisociales.
“De haber escuchado lamentos, créame que me levanto a defender a mi amigo de hace 40 años, don Francisco Burgos Gutiérrez, y a su inquilino. Todo esto es misterioso, porque eran hombres muy honrados y trabajadores, que no tenían enemigos, por eso es inexplicable que hayan sido asesinados con tanto odio”, dijo el viejecito.
Honrados a toda prueba
El lustrador Germán Núñez, quien fue amigo durante 20 años de don “Chico” Burgos Gutiérrez, confirmó que éste era honrado, serio, eficiente y cumplido, por eso le extrañaron los cuatro días de ausencia en el parque.
Manifestó que jamás le conoció enemigos. Al contrario, era jovial con todos especialmente con los lustradores del Parque Central “Vélez”, de Chinandega, a quienes aconsejaba, porque él no bebía licor ni fumaba. Siempre aprovechaba para pasar el mensaje de sobriedad a los tomadores, y jugaba todos los lunes softbol.
Por su parte, Fernando Pereira Peralta, con 29 años de lustrar en el mismo sector, se mostró consternado por el asesinato de su colega y del carretonero, los cuales se ganaban el pan de cada día honradamente, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche.
“Nunca se metió con nadie, es más, se mantenía a parte de nosotros, aunque siempre muy cordial y chilero”, dijo Fernando, preocupado por el alto índice de criminalidad en el departamento de Chinandega.
Ambos observan tristes debajo del frondoso árbol de mango donde permanecía su amigo, y no encuentran explicación del abominable asesinato que ha consternado a miles de chinandeganos.
Al menos tres asesinos
“Mi papá me visitaba con frecuencia y jamás me dijo que tenía enemigos. Su muerte nos ha impactado. En el asesinato participaron al menos tres sujetos porque halaron los cuerpos quince metros, movieron la plancha de la letrina y los introdujeron”, expresó Julián Antonio Valle Gutiérrez.
Francis García Rivera, ex cónyuge de Francisco Burgos Gutiérrez, dijo que lo vio por última vez a las siete y media de la noche de un sábado, y que él le prometio una canasta que se había ganado en un supermercado.
Admitió que se llevó tremendo susto cuando reconoció el cadáver de “Chico”, al cual siempre acompañaba en el Parque Central “Vélez”. Cuando supo del crimen, ya su ex marido tenía cuatro días de haber desaparecido.
De igual forma, Rosa Montano, propietaria de un comedor, afirmó que conoció al carretonero Luis Antonio Cabrera Martínez, al cual describió como una persona de mal carácter, pero reconoció que era muy servicial y no tenía enemigos, por eso le sorprende el crimen.
“Caballo de Palo”, principal sospechoso
La Dirección de Auxilio Judicial (DAJ)-Chinandega, prioriza la investigación de este doble asesinato, por lo que ha indagado a varios sospechosos, ha utilizado técnica canina y constata información relacionada al hecho sangriento.
La DAJ tiene identificado a Javier Jackson Vallecillo Sánchez, de 26 años, alias “Caballo de Palo”, residente cerca de la escena del crimen, como principal sospechoso, debido a que el día del crimen merodeó cuatro veces los alrededores de la humilde vivienda de Burgos Gutiérrez.
Este elemento, que tiene antecedentes delictivos referidos a robos con fuerza y violencia, está desaparecido, y el equipo de investigación de la DAJ tiene algunas pistas de él, por lo que confían en el pronto esclarecimiento del doble asesinato.
Pero Jonaha Burgos Gutiérrez, hija de don “Chico“ Burgos Gutiérrez, se mostró inconforme porque la Policía soltó a un tío de “Caballo de Palo”, el cual labora en un autolavado cercano al lugar del asesinato, y según ella, ese hombre vigiló en las afueras de la casa, mientras el sobrino perpetraba el hecho sangriento.
Julián Antonio Valle Gutiérrez confió en las investigaciones de la DAJ, donde un oficial le prometió que pronto esclarecerán el crimen, pero no se explica por qué dejaron libres a varios sospechosos.
La familia no se ha quedado de brazos cruzados y ofrecen recompensa a quien brinde información de los asesinos, asegurando total discrecíón.