Sucesos

Deudas acorralaron a restaurantero rivense


RIVAS -Las cuantiosas deudas constituidas con los bancos, empujaron al suicidio al reconocido restaurantero rivense Eduardo Guido, dejando con su acción gran
dolor y tristeza a sus hijos varones, de 15 y 16 años, y a su esposa Ana Luisa López Carvajal, así como el resto de sus familiares y amistades.
Guido, de 54 años, optó por quitarse la vida disparándose en la sien derecha con una pistola 25. El triste suceso ocurrió a las una de la tarde del jueves, en una vivienda del barrio “Gaspar García Laviana”, de esta ciudad, donde el desdichado alquilaba un local desde hace algunos meses.
Según algunos testigos, una hora antes del suicidio, un amigo cercano de Guido llegó a recordarle los compromisos de pago que habría adquirido con un banco de esta ciudad, y que lo esperarían a las dos de la tarde para tratar su situación. No obstante, minutos después que se fue la visita, Guido ordenó a su empleada que no hiciera almuerzo y que mejor se fuera a comprar unos hot dog. En el lapso durante el cual quedó solo se introdujo a su cuarto para suicidarse.
La primera en enterarse de la tragedia fue la esposa de Guido, quien llegó a la casa, procedente del negocio que la pareja tiene en esta ciudad. Según palabras de Ana Luisa, ella ingresó al cuarto sin ningún problema, ya que su esposo ni siquiera se encerró con llave, y al ingresar lo observó acostado boca arriba, sobre la cama, y hasta ese momento pensó que estaba dormido, pues a esa hora Guido acostumbraba a dormir.
No obstante, cuando se acercó a la cama observó una gran mancha de sangre, y fue hasta en ese instante que se enteró de que su marido se había suicidado.
Guido era muy reconocido en Rivas, pese a que era oriundo de Matagalpa, pero cultivó muchas amistadse en la Ciudad de los Mangos, al pertenecer a la Cámara de Comercio y de Turismo de este departamento, y hasta fue uno de los fundadores de los Amigos de la Policía Rivense; además, era ex miembro de la Seguridad del Estado.
Sus funerales se realizaron a las tres de la tarde del viernes, con la presencia de centenares de rivenses de las diversas esferas sociales y políticas.