Sucesos

Parricidio tras venta de tierras

* Hermanos le quitaron la vida a su progenitor porque se “bebió” el pago de la propiedad * Premeditación y alevosía con tres escopetazos por la espalda

LAS MINAS, RAAN
Gastar cerca de 60 mil córdobas en lujurias y licores finos, producto de la venta de 50 manzanas de tierra, sin el consentimiento de dos vástagos, es lo que parece ser el móvil por el cual el señor Ramón Espinoza Sequeira, de 65 años, fue alcanzado de tres disparos de una escopeta de calibre desconocido, los cuales le perforaron el occipital y los omoplatos, en el momento que abría el portón de alambre para entrar a su casa, localizada en el caserío El Corozo, entre los límites territoriales de Siuna y Prinzapolka, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Lo insólito del caso es que las pesquisas policiales indican que los hermanos Jaime y Ariel Espinoza Díaz, de edades desconocidas, y quienes son hijos de la víctima, son los presuntos autores intelectuales y materiales de este acto criminal, tipificado como parricidio.
Cobraron herencia
Las investigaciones señalan que los hermanos Jaime y Ariel Espinoza, deciden matar a su progenitor, porque los dejó sin ninguna herencia, tras negociar la propiedad, en unos 60 mil córdobas.
El dinero aparentemente fue mal utilizado por don Ramón, porque se dice que “se los bebió en guaro” en Siuna, donde más de alguna “cana al aire” lanzó, ya que horas antes del crimen se originó una fuerte discusión entre él y sus hijos. Diez días después, el sesentón sólo contaba con menos de 500 córdobas.
“Los dos hijos se ocultaron con una escopeta en un matorral, que dista a 150 metros de la casa, y cuando el progenitor procura abrir el portón de alambre, para entrar a la propiedad negociada, la que no había sido entregada al comprador, deciden realizar tres disparos, uno penetra en la región occipital y los otros dos balazos le perforan el dorso. Su muerte fue instantánea”, explicó el teniente Fidel Roque Cantillano, vocero policial en Las Minas.
El teniente Roque expresó que horas después del premeditado acto sangriento, los presuntos parricidas decidieron huir con la escopeta usada en el hecho, pero ahora que ya están identificados, procuran localizarlos y capturarlos, para que respondan por el delito de parricidio.