Sucesos

No pudo superar la muerte de su único hijo


Después de dos meses del insuperable fallecimiento de su vástago, pensó asfixiar sus penas en el licor, sin embargo lo que encontró fue depresión y más dolor, hasta ayer por la mañana, cuando acabó con su sufrimiento al tragar un conocido veneno.
Víctor Manuel Morales Peña, de 39 años, habitante del reparto San Rafael, del municipio de Tipitapa, fue encontrado muerto en su cuarto por su prima, Rogelia Peña, quien llegó a despertarlo para que desayunara. Pero la sorpresa fue aterradora al encontrar al infortunado con una mueca de dolor congelada en el rostro y abundante espuma surgida de la boca. “Desde dos meses atrás que murió su hijo, se volvió un tomador, y luego para remate lo dejó la mujer, porque siempre andaba bolo”, manifestó Rogelia Peña.
El pequeño Erving Morales, de siete años, falleció víctima de un mal renal. Agrega Rogelio que el niño “era el motor que impulsaba a Manuel”. Aunque él residía en el Reparto San Jorge, el cuerpo del suicida fue trasladado hasta Masaya, donde le darán cristiana sepultura, pues allí habitan sus familiares, además allí están enterrados sus abuelos maternos.
Los familiares no permitieron que el cuerpo fuera trasladado al Instituto de Medicina Legal, alegando que lo ocurrido fue un suicidio por la depresión que el hombre sufría después de la muerte de su único hijo.