Sucesos

Se ahoga maestro ejemplar


Un hombre ejemplar fue arrastrado por el río Malacatoya, que cruza el poblado de Las Banderas, y su cuerpo hasta la tarde del viernes no se había encontrado, pese a los esfuerzos que realizó la Dirección General de Bomberos.
Hugo Rivas Saldaña, de 30 años, fue el infortunado profesor guía de cuarto año de secundaria del Instituto “José Dolores Estrada”, de Las Banderas, que impartía las materias de física y matemáticas, quien tratando de cruzar el río en busca de un pelibuey encontró la muerte.
Doña María Gaitán, suegra del profesor, manifestó que su yerno era un buen hombre, digno de imitar, y que todos en el pueblo lo querían, especialmente sus alumnos, pues dedicaba su tiempo a enseñarles, incluso era conocido como el mejor maestro en Las Banderas.
“Él, como padre, esposo y ser humano fue una excelente persona, es una pérdida de la que será difícil recuperarse, imagínese que iba en busca del pelibuey, era para un amigo que mañana –-hoy-- iba a cumplir años... no sé como va a reaccionar la mamá cuando se dé cuenta”, dijo la suegra.
El profesor Hugo estaba casado con Leydi Guerrero Gaitán, con la que procreó dos hijos, una niña de cinco añitos y un bebé de 22 días.
Algunos lugareños expresaron que Rivas Saldaña, a las siete de la mañana, cuando se disponía a cruzar el río, estaba como indeciso, a tal punto que un amigo le dijo que no cruzara, pues parecía nervioso y de repente, como si la presa se hubiese abierto, la corriente se lo llevó y nada se pudo hacer.
Cuatro miembros de la Dirección General de Bomberos, dirigidos por el subteniente Apolonio López, se dieron a la tarea de búsqueda y rescate. Primero lo rastrearon a pie, a lo largo de tres kilómetros, y luego, tres de ellos, en una lancha recorrieron cinco kilómetros río abajo, pero los resultados fueron infructuosos.
Por su parte, los familiares del muerto, en una lancha particular, hicieron la búsqueda y tampoco tuvieron éxito, por lo cual se vieron forzados a utilizar el método “del guacal”, que consiste en tirar al agua un guacal con una vela encendida y según la creencia popular, éste sigue la ruta de la persona, hasta dar con el cadáver.
“Tal vez no crean, pero es verídico... cuando llega donde está el muerto se hunde”, dijo David Valle.