Sucesos

Abigeo no culpable, pese a arrolladoras pruebas

* De nada sirvió que lo encontraran con seis animales robados

ESTELÍ
Pese a que había una serie de pruebas contundentes que lo vinculaban al delito de abigeato, los miembros de un jurado de conciencia que sesionó en Estelí emitieron un veredicto de no culpabilidad a favor de Moisés Rito Úbeda, a quien le encontraron en su finca cinco vacas paridas y un macho que habían sido robados al señor Róger Molina Valenzuela.
Úbeda, según argumentó su abogado defensor, supuestamente compró el ganado a otro individuo, que anda huyendo de la justicia, el que habría trasladado los animales desde la finca propiedad de Molina Valenzuela, ubicada en Miraflor, jurisdicción de Estelí, hasta una comarca de San Sebastián de Yalí, en el departamento de Jinotega.
De acuerdo a lo señalado en el proceso judicial, Moisés le habría comprado, sin documentación alguna, los animales a un señor de nombre Jacinto Úbeda, quien no aparece por ningún lado. Las vacas paridas están valoradas en más de cincuenta mil córdobas.
El macho de un año atrás
Las autoridades policiales, al realizar las investigaciones para recuperar las reses, se encontraron con un hermoso macho que un año antes habían robado a Molina, lo que evidencia que el indiciado no era la primera vez que alojaba en su finca a animales ajenos que habían sido robados.
Mientras que decenas de ganaderos estelianos que se presentaron al Juzgado de Distrito Penal de Juicio, a cargo de la doctora Elizabeth Corea Morales, cuestionaron severamente la decisión de los miembros del jurado de conciencia.
Es sumamente lamentable esta situación, acotó por su parte el ganadero y presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Estelí, Salvador Castillo.
Calificó de lamentable este veredicto y que cada día los mal llamados “jurados de conciencia” pierdan credibilidad por las resoluciones desacertadas que emiten.
El afectado y su familia calificaron el veredicto de alejado de la realidad. Moisés Rito Úbeda enfrentó el proceso en libertad, lo que a juicio del perjudicado estimula a la delincuencia a seguir cometiendo sus fechorías.