Sucesos

Saña pirómana con abuelo de 89 años

* Joven de 21 años roció con gasolina al anciano y luego le lanzó un fósforo * Y como si nada había hecho, advirtió al abandonar la escena que si no moría, regresaría a terminar el crimen

OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
Una de las señales de aviso del fin del mundo, según las profecías bíblicas, es la rebelión de los hijos contra sus padres. Uno de estos signos ocurrió a las cuatro de la tarde de este último domingo, en el barrio “José Santos Rodríguez”, de esta ciudad.
Aisamar Aarón Rivas, de 21 años, roció de gasolina la humanidad de su abuelo, Esteban Almendarez, de 89 años, luego prendió un cerillo y se lo lanzó, provocando una explosión en el cuerpo del indefenso anciano.
Según una vecina del lugar del terrorífico suceso, el viejito de cuerpo débil estaba sentado en una silla, en el momento en que su nieto lo bañó con el combustible que aparentemente sustrajo de un taller de su padre, contiguo a la vivienda.
Según la fuente, el líquido inflamable cayó en las piernas y alcanzó mojarle hasta sus genitales a don Esteban. “Primero una explosión y después una bola de llamas se levantó de las piernas del anciano”, relató la mujer.
Fríamente premeditado
A los gritos de Almendarez apareció el padre del pirómano y vástago de la víctima, quien con las manos sofocó las llamas que cubrían desde la cintura hacia abajo el cuerpo del octogenario, quien todavía está internado en el Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, recibiendo atención médica por las quemaduras de segundo grado.
De acuerdo a la fuente, no fue un accidente “fue algo premeditado, porque momentos antes, Aarón dijo a otra persona: “Has visto una vez a alguien ardiendo en llamas. Vení a ver”, invitó. Pero como es moda en los jóvenes de hoy expresar frases violentas, propias de películas de terror, el testigo no le “puso mente”.
Después de consumar la agresión, el victimario, sin más pudor, salió tranquilo de la casa, y dijo a otro vecino que “si no se muere con esas llamas, vuelvo para terminarlo”.
Aunque la Policía no determina el móvil del hecho, en su escueto boletín policial se menciona en el vecindario que Aarón le había robado un dinero a su abuelo, y éste, al parecer, le reiteraba reclamos, por lo que lo quiso callar con gasolina y un fósforo.