Sucesos

Por las drogas perdió todo

Erika Ortiz Hernández lleva 21 mes de estar interna en la penitenciaría de Granada. Ya perdió el tesoro más querido que tenía: su mamá, quien le advirtió que no le va a perdonar que por sus ambiciones personales hizo que ella y dos hermanos conocieran la cárcel

* La religión, el arrepentimiento y la superación personal son algunas de las opciones que tienen los internos del SPN
* La mujer que involucró a su familia, hoy lamenta haber querido dinero “fácil” mientras corrompía a la juventud
* “Sólo Dios puede regresarme a mis seres queridos”, reflexiona, mientras escucha la misa

GRANADA -Su marido, sus dos hijas y otros familiares son la única esperanza que le queda a esta mujer, porque según el testimonio que brindó, tuvo que perder todo para empezar una nueva vida en Cristo.
Reconoció que se desvió del camino de Dios, pero que la experiencia le ha servido para abrir su corazón a Jesús y así se dispone a seguir sus pasos, porque antes ella sólo pensaba en el dinero. Siempre decía que al vender droga a nadie le robaba, pero una vez en la cárcel perdió a su familia, y sólo confía en que será Dios quien le puede ayudar a recobrarla.
Hermanos con fuertes condenas
La ambición de esta mujer, originaria de Masatepe, Masaya, la hizo caer en el negocio de la droga, y así involucró a su madre y a dos de sus hermanos, los que cumplen penas de 10 y 28 años de cárcel respectivamente. Ahora está arrepentida por el daño que le hizo a su madre y a la juventud de su ciudad natal , y jamás piensa volver a caer en el error que la llevó a presidio.
La madre de Ortiz Hernández recobró su libertad, pero evidentemente sufre al tener a tres de sus hijos en la cárcel, y culpa a Erika por la dolorosa situación, por haber querido obtener dinero de una forma “fácil”.
“Aquí se sufre, pienso en la condena de seis años y le pido al Señor que ilumine a los que imparten justicia para que reconsideren mi caso”, dijo Erika entre sollozos, cuando agradecía al Obispo de Granada, monseñor Bernardo Hombach, por los consejos espirituales que da, tras los barrotes a los privados de libertad, para que liberen su alma de “las ataduras del demonio”.
La mujer agradeció en nombre de los internos a los capellanes de la Iglesia Católica por celebrar una misa en la capilla del Sistema Penitenciario La Granja, donde conmemoran la Semana de los Privados de Libertad, en honor a su patrona, la Virgen de la Merced, que se festejó el 24 de septiembre.
Hay esclavos de sus propias injusticias
Monseñor Hombach dijo que la Virgen María quería que “todos sus hijos estemos libres y por eso la pusieron a ella de patrona”, pero les advirtió que primero debemos preocuparnos por la libertad interior de nuestra alma.
“Hay muchos en Nicaragua que son esclavos de sus propias injusticias, que cometen contra sus semejantes; las cosas las hacen con odio y rencor, son esclavos de las drogas, otros son esclavos del sexo, sólo buscan satisfacción, otros dinero”, les advirtió en su homilía el dignatario de la Iglesia.
27 internos que reciben la palabra de Dios desde las celdas de la Penitenciaría de Granada decidieron renunciar a las maldades de Satanás para entregarse espiritualmente a Jesús, como su único salvador, y recibieron los sacramentos de la Confirmación de manos del Señor Obispo, monseñor Bernardo Hombach.
En presencia de familiares y amigos de los internos, el Obispo fue llamando uno a uno a los internos por sus nombres: “Róger, Juan Antonio, Francisco Javier, Carlos Manuel, entre otros, diciéndoles que recibieran la señal de la cruz y la iluminación del Espíritu Santo, para alcanzar la paz interior y servir con humildad a sus semejantes.
Seguidamente monseñor Hombach, en compañía del alcaide Modesto Rodríguez, jefe del Sistema Penitenciario conocido como “La Granja”, de Granada, familiares y miembros del Patronato Nacional, inauguró las primeras cinco habitaciones conyugales, para que los privados de libertad se puedan reunir en sus días de visita con su núcleo familiar.
17 bachilleres tras los barrotes
No todo está perdido para los 240 internos integrados en la educación, con el propósito de adquirir lo que por alguna circunstancia del destino no lograron. Muchos han optado por ir a la escuela, aprobar la primaria para ingresar a la secundaria y servir a la patria, a su familia y sus semejantes.
“Para 17 de estos privados de libertad de la Dirección Penitenciaria de Granada, sus propósitos se están cumpliendo al bachillerarse este año, detrás les siguen 32 que culminan sus estudios de primaria”, celebra el alcaide Modesto Rodríguez.
“Desde luego, su formación académica no termina ahí, sino que es urgente que algún organismo no gubernamental humanitario los apoye para la apertura de un laboratorio de computación, y es urgente la donación de ocho computadoras, al existir internos que tienen algún nivel académico que bien pueden desarrollarse en ese campo”, indicó.
Un ejemplo es el de Erika Ortiz Hernández, quien es bachiller y no pudo continuar sus estudios porque su familia era de prole numerosa y su mamá quedó sola al cuidado de sus diez hermanos. Ella, una vez que recobre su libertad, sale con una carrera técnica en computación.
En el Sistema Penitenciario de Granada los internos se integran en los diversos programas, como deportes y labores agrícolas para internos de régimen abierto, así como manualidades, sobre todo las mujeres, que elaboran piñatas, tejen ropa para niños y a la vez reciben su formación espiritual para buscar y aceptar como cristianos a Jesús como su único salvador.
En el Sistema Penitenciario hace falta una mano amiga que ayude al Patronato Nacional para los Privados de Libertad de la Dirección Penitenciaria de Granada, donde se pretende también abrir una escuela de costura para que las internas aprendan este oficio, así como reactivar el taller de carpintería para la fabricación de muebles y una fábrica de casas prefabricadas.
Esto ayudaría a los internos a obtener algunas ganancias para ayudar a sus familiares y a la vez ir apropiándose de un oficio que les ayude a enderezar sus vidas y no pecar más contra la sociedad.
De igual forma, “La Granja” de Granada carece de un vehículo para transportar reos.
El Sistema Penitenciario de Granada tiene en la actualidad a 652 internos, de los cuales 52 son mujeres, es decir, la población penal femenina representa menos del diez por ciento del total de reclusos. Las autoridades del SPN hacen ver que a raíz de la entrada en vivencia del Código Procesal Penal, contradictoriamente se incrementó el número de reos, ya que antes la población penal era de alrededor de 580 miembros.