Sucesos

Mata a padrastro en mesa de tragos

* Joven trató de evitar la violencia, hasta que recibió numerosos machetazos * No le quedó más que aniquilar al marido de su madre y sin poder huir, se desmayó junto al cadáver

EL AYOTE, CHONTALES -De varios machetazos en la cabeza fue ultimado Martín Padilla, quien en completo estado de ebriedad se enfrentó a “filazo limpio” con su entenado, Robert Antonio Téllez Polanco, el que fue más ágil y sin ninguna compasión le arrebató la vida.
La desgracia se registró este fin de semana en la comarca El Castillo, jurisdicción de El Ayote, donde Martín y Robert decidieron tomarse unos traguitos de licor. Al principio todo era alegría y las reacciones propiciadas por la bebida espirituosa comenzaron a hacer efecto en la amena conversación entre el joven y su padrastro.
Doña Blanca Téllez, esposa y madre de los espadachines, declaró que su marido, ya en estado de embriaguez, comenzó a ofender a Robert Antonio y lo retó a los golpes.
Pero el joven Téllez Polanco no le puso importancia a las insistencias de su padrastro, considerando que actuaba “por puro guaro”.
De pronto Martín se levantó y con machete en mano se le tiró encima a Robert Antonio, quien aún así quiso evitar el problema. Sin embargo, su atacante le asestó cinco heridas en la cabeza, los brazos y le cercenó el dedo gordo de la mano izquierda.
Téllez Polanco, al verse herido, tomó un machete “coto” --recortado-- y de un solo tajo le destapó el cráneo a Padilla. El hombre cayó en la sala de la casa, bañado en sangre, y veinte minutos después expiró, mientras su agresor caía desmayado a la par de su cuerpo, ante la mirada estupefacta de doña Blanca Téllez.
A lomo de mula, la madre de Robert Antonio sacó al muchacho hasta el Centro de Salud de El Ayote, de donde fue remitido al Hospital Asunción, en Juigalpa, para que especialistas lo valoraran, ya que su estado era delicado.
De sobrevivir, el entenado deberá enfrentar la acusación por el homicidio, aunque de acuerdo a la versión hasta el momento conocida, se trató de un acto de defensa propia, lo que deberán sopesar las autoridades correspondientes.