Sexualidad

Prevención de la transmisión vertical del VIH o Sida


— Dr. Rubén A. Baglivo —

El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana, es un retrovirus que se caracteriza por la producción de alteraciones inmunitarias en el huésped que infecta y por ende lo hace susceptible a contraer cualquier tipo de infección, preferentemente oportunistas. ;


Se han descrito tres vías de infección del HIV: ;


- Sexual. - Sanguínea. - Vertical (de una mujer embarazada a su hijo). Nos referiremos a este tipo de contagio y a la prevención de la transmisión del HIV de la mujer embarazada a su hijo. ;


La transmisión del retrovirus de HIV puede ocurrir en tres momentos: ;


** Intrauterino. ** Durante el parto. ** Período de lactancia natural. ;


Por lo tanto, el HIV llega al feto a través de sangre, secreciones vaginales o líquido amniótico y al recién nacido por la leche materna. De estos fluidos la mayor carga viral se encuentra en los tres primeros. ;


El contagio durante el primer y segundo trimestre de la gestación es realmente excepcional. El 30 por ciento de la transmisión vertical ocurre en el término del embarazo y los 2/3 restantes durante el parto y el puerperio o postparto. ;


LAS CIRCUNSTANCIAS;


Existen circunstancias que favorecen la transmisión vertical como: ;


- Tipo de parto. Ruptura prematura de las membranas ovulares de más de 4 horas de evolución, ya sea artificial o natural. - Parto instrumental. - Corioamnionitis. - Bajo conteo de linfocitos CD 4 maternos. - Enfermedad materna avanzada. - Carga materna viral alta en el momento del parto. Este es un hecho todavía oscuro en la transmisión vertical. - Aumento de la antigenemia materna. ;


El nacimiento por vía baja (parto vaginal) favorece el contacto del feto con las secreciones vaginales que, como mencionamos, presenta alta concentración de partículas virales. ;


Los partos instrumentales o con desgarros de partes blandas o perineales, predisponen un sangrado profuso con mayor exposición del recién nacido al contacto con sangre materna infectada. ;


La rotura prematura de las membranas ovulares interrumpe el aislamiento del feto en el interior uterino, y comunica la cavidad uterina con la vagina, donde existen secreciones infectadas. ;


En cuanto a la lactancia materna, aporta un riesgo de hasta un 10 por ciento más de probabilidad de contagio (Dra. Mofenson, 12th World AIDS Conference, Ginebra 1998). ;


Los casos de bajo conteo de linfocitos CD 4 maternos, enfermedad materna avanzada, carga materna viral alta en el momento del parto y aumento de la antigenemia materna, están directamente relacionados con la alteración inmunitaria materna y determinan la gravedad de la enfermedad. ;


INFECCIONES OPORTUNISTAS ;


Entre las infecciones oportunistas (que afectan a pacientes con inmunodeficiencia) podemos mencionar: ;


Micosis, cuyo agente productor de enfermedad es un hongo; Candidiasis respiratoria: bronquial, traqueal o pulmonar. Candidiasis esofágica. Coccidioidomicosis diseminada o extrapulmonar. Criptococosis extrapulmonar. Enfermedad por Citomegalovirus: No limitada a hígado, bazo o ganglios. Retinitis por Citomegalovirus. Herpes simplex. Neumonía por Neumocistis Carinii. Toxoplasmosis cerebral. Enfermedad de Chagas. ;


Las embarazadas con serología positiva para HIV transmiten el virus a sus hijos en un porcentaje que oscila entre el 25 y 30 por ciento, con la consecuente infección del recién nacido. Sin embargo, existen protocolos de tratamiento que disminuyen ostensiblemente este porcentaje (8%). ;


El protocolo implica la administración de la terapia antirretroviral desde las 14 a las 34 semanas de embarazo por vía oral y endovenosa durante el trabajo de parto. El recién nacido será medicado con jarabe antiviral desde el nacimiento hasta la sexta semana de vida. ;


Este protocolo se debe combinar con la cesárea electiva (de preferencia hemostática) sin trabajo de parto entre las 36 a 38 semanas de gestación, reduciendo de esta manera la transmisión vertical a 0.8 por ciento. ;


Los resultados de las terapias existentes son alentadores, pero a pesar de ello, la terapéutica más efectiva hoy por hoy continúa siendo la prevención.