Salud y Sexualidad

La enfermedad de la caída


Una de las patologías más frecuentes en la mujer moderna son las lesiones producidas por la propensión a las caídas. Es tan frecuente que se le mal denomina, la enfermedad de la caída. ¿Cómo se produce?, ¿qué hay que hacer para evitarla?

Néstor Aníbal Gaido
En realidad es un estado anormal orgánico y funcional multicausal, muy común en las mujeres adultas de más de 45 años y que en pocas palabras se debe a:

a) Causas orgánicas que producen disminución de la aptitud para mantener una vida activa físicamente hablando: problemas circulatorios; problemas psicológicos; problemas metabólicos de tipo disproteinemicos, etc.
En especial debemos insistir por el sobrepeso que causa diferentes alteraciones de la movilidad e hipotonía muscular. Recordar que obesidad no significa sanidad ni fortaleza.
b) Las artrosis y en especial de la columna vertebral producen dolores, disminuciones posturales, cefaleas, mareos y falta de estabilidad.
c) Causas funcionales propias de la edad: Disfunciones posturales generales y segmentarias como las de las articulaciones de la cadera, rodilla, pies, etc., que cursan con molestias o dolores. Hipotonía y tendencia al sedentarismo.
d) Causas secundarias a estados orgánicos especiales propios del género entre los que podemos citar los embarazos. e) Causas físicas funcionales que modifican la biomecánica normal de las articulaciones de todo el cuerpo, y en especial de los miembros inferiores. Generalmente con debilidad muscular y frecuente sensación de cansancio.
e) Causas externas como las vestimentas inadecuadas (calzado); la utilización de los miembros inferiores con las carteras y bolsos, monederos, etc. que modifican el ritmo escapular de la marcha normal.

¿De qué manera estas causales influyen predisponiendo a la caída?
El factor común es que una o varias de estas causas, trabajando y potenciándose simultáneamente una a otras en un círculo vicioso, terminan por producir una disminución funcional y una pérdida de la fuerza muscular.
La marcha se hace más “arrastrada”. Hay una pérdida de agilidad. Hay una pérdida de atención o vigilia donde el distraerse es común.
Las rodillas y las caderas flexionan menos, el apoyo del talón disminuye y consecuentemente la punta del pie “roza” con el suelo.
Entonces el tropiezo es más frecuente y con poco equilibrio, el cuerpo se desploma y… sin control. O… el equilibrio se pierde y el pie queda como clavado en el suelo. El cuerpo sale despedido por la inercia o gira sobre su eje.

El resultado
Causas orgánicas que disminuyen la resistencia del tejido óseo en especial en la zona de los extremos de algunos huesos largos como el fémur en las caderas, el radio en la muñeca, el humero en el hombro, etc.
Entre estas causas orgánicas la más común es la osteoporosis, fundamentalmente de aparición durante y después de la menopausia.
En estas condiciones finaliza casi siempre en fractura de cuello de fémur, de muñeca o de hombro.

¿En estos casos cuáles son los tratamientos para las caídas?
Hay muchos tratamientos posibles, pero eso ya cae dentro del ámbito de la terapéutica médica y kinésica.
Siempre es más conveniente prevenir que curar. ¿Entonces, que se puede hacer para prevenir las caídas?

* Primero: Nunca deje de hacerse un chequeo médico periódico, con especial atención de las causas orgánicas predisponentes.

* Segundo: Concurra a hacer gimnasia especial, adecuadamente dirigida y planificada para usted de acuerdo a su estado general y a los resultados del chequeo médico. Cuando estamos hablando de una mujer de más de 45 años se supone que existen ciertas patologías y disfunciones, por lo que es necesaria que dicha gimnasia sea administrada por un Kinesiólogo o Fisioterapeuta con experiencia.

* Tercero: Es conveniente hacer actividades físicas-deportivas que ayudarán a mejorar su estado físico y psíquico general. Actividades deportivas como la natación, las caminatas, etc., y actividades artísticas y lúdicas que le demanden ciertas acciones físicas y psíquicas necesarias; baile, teatro, pintura, escultura etc.
Cuidado con ciertas actividades de moda supuestamente terapéuticas.

* Cuarto: vístase menos convencionalmente, con ropa más suelta. El calzado es fundamental y el tacón alto es muy perjudicial.
Cuando hablamos del calzado hay que tener cuidado, éste debe ser cómodo, no producir molestias, sobre todo no ser apretado y que respete la forma natural del pie.

* Quinto: Visite periódicamente al podólogo y cuide las uñas de sus pies.

* Sexto: Cuidado con el sobrepeso. Aliméntese en forma adecuada y sana. Consulte a un nutricionista.

* Séptimo: El dolor casi siempre está presente en las enfermedades o disfunciones posturales.
Es el lenguaje del cuerpo que está diciendo ¡cuidado! Acá hay algo que no funciona bien, hay que atenderlo. Es como una alarma. No la anule con automedicación.

* Octavo: Si pese a sus cuidados usted se cae y siente molestias dolorosas e impotencia a efectuar algunos movimientos, concurra inmediatamente a la consulta de su médico.

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