Salud y Sexualidad

Cuidado con la diabetes durante el embarazo


Antes de concebir un bebé, toda mujer debería poner a punto su cuerpo para llevar adelante una gestación sin problemas. Si son diabéticas o con riesgos de serlo durante el embarazo, este requisito sería fundamental para evitar complicaciones graves. Para estas mujeres, mantener la glucemia dentro de sus valores normales requiere esfuerzo y disciplina, pero el premio lo vale: un bebé y una mamá saludables.
La diabetes es un trastorno en el que los valores de azúcar en la sangre (glucemia) son anormalmente altos ya que el organismo no libera insulina o no la utiliza adecuadamente. Sin el tratamiento preciso, este problema persiste y afecta progresivamente al resto del organismo.
En el caso de las embarazadas, una diabetes mal controlada puede poner en peligro al feto y a la madre. Hay que distinguir la diabetes pregestacional de la gestacional. Una de cada diez embarazadas que presentan diabetes ya tenían la enfermedad previamente, el resto no.
Cualquiera de las dos necesita ser tratada oportunamente. Las mujeres que ya saben que son diabéticas deben consultar a su diabetólogo antes de concebir, para que él evalúe el estado de su organismo (niveles de glucemia, función renal, presión arterial, estado de la vista). Cuando todo está bien, sólo entonces es conveniente que busque el embarazo.
Lamentablemente, muchas veces la mujer se entera del embarazo con posterioridad a la falta de menstruación, y probablemente haya transcurrido el primer tiempo de la gestación con valores de glucemia elevados, lo que implica riesgos de malformación para el feto.
Diabetes gestacional
En el Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú, en Argentina, un estudio sobre cuatro mil embarazadas realizado por un equipo del Servicio de Diabetología determinó que el 5% de las mujeres embarazadas padece diabetes gestacional y que aproximadamente el 10% de los niños de madres no tratadas pueden morir.
Durante el embarazo toda mujer tiene que producir una cantidad adicional de insulina para mantener la glucemia en niveles normales. Si esto no sucede, aparece la diabetes gestacional a partir de la segunda mitad del embarazo.
Este tipo de diabetes puede detectarse entre el sexto y el séptimo mes a través de un test que consiste en proporcionar a la madre 75 g de glucosa disueltos en 300 cc de agua, bebida en ayunas. Dos horas más tarde se realiza un análisis de sangre para determinar el nivel de glucosa, que no debe superar los 140 mg.
Si el diagnóstico es positivo, los controles y cuidados que debe seguir la mamá son iguales a los del paciente diabético. Hay que lograr un control de la glucemia a lo largo de todo el embarazo, entonces se puede asegurar que el parto va a ser normal y que el hijo va a nacer normal. La mujer tiene que pensar en lograr un objetivo: obtener un promedio de glucemia de 100 mg/dl a lo largo del embarazo.
Especialistas del Hospital Tornú y del Hospital Argerich explican que alcanzar esta meta requiere: realizar un automonitoreo diario de la glucemia, tener una dieta estricta y, de ser necesario, recibir aplicaciones de insulina de tipo humano y no de origen animal (durante el embarazo no se dan medicamentos hipoglucemiantes por vía oral).
En cuanto a las situaciones predisponentes o factores de riesgo para desarrollar diabetes gestacional los especialistas mencionan: tener antecedentes de diabetes en la familia, ser obesa, tener más de 30 años, haber tenido hijos macrosomios (con más de 4 kg al nacer).
Los riesgos de un control deficiente
* Malformaciones del feto: este peligro lo corren específicamente las embarazadas pregestacionales que no han sido controladas previamente a la concepción, ni durante los primeros meses. Como la diabetes gestacional se desarrolla en la segunda mitad del embarazo, no influye durante el periodo de formación del feto.
* Las embarazadas con diabetes pregestacional mal controlada tienen mayores posibilidades de desarrrollar hipertensión arterial, insuficiencia renal, deterioro de la función de la vista.
* Acidosis diabética: es una complicación de la diabetes tipo I que puede causar la muerte del feto y de la madre por la producción de compuestos químicos tóxicos en sangre.
* Macrosomía: un bebé con peso alto, por sobre los 4 kilos al nacer. Esto implica un parto más complicado. Además, este niño tiene mayores probabilidades a lo largo de su vida de ser obeso y de desarrollar diabetes.
* Inmadurez de órganos vitales: el bebé puede nacer con cierto grado de inmadurez, por ejemplo del pulmón, lo cual conlleva un riesgo para su vida y requiere una atención compleja.
* Otros problemas comunes tanto para diabetes pre y gestacional son la ictericia y la poliglobulia. Es frecuente que el bebé nazca amarillo debido a que las enzimas del hígado todavía no tienen todo su grado de maduración y necesitan 4 a 5 días de vida extrauterina para alcanzarla. Esto se soluciona con relativa facilidad, al igual que la poliglobulia (exceso de glóbulos rojos), pero requiere internación del bebé, cuando podría evitarse.
* Tendencias de la madre a padecer infecciones, como la urinaria.
Sin control adecuado, la mortalidad perinatal (posibilidad de que el bebé muera ya sea en el útero o después de nacido) llega al 15%. Por eso, un embarazo con diabetes se considera como de alto riesgo.
En cuanto a la diabetes gestacional, aunque desaparece luego del embarazo, es un indicador de que la mujer tiene tendencia a la enfermedad; es decir, deberá cuidarse de no sobrecargar a su organismo con situaciones desencadenantes de la enfermedad. La mamá deberá controlarse, hacer ejercicio, llevar una dieta adecuada.
Para estas mujeres, el riesgo de sufrir el trastorno nuevamente en posteriores embarazos varía de acuerdo a los valores de glucemia alcanzados y a la forma en que fueron controlados.
El niño no necesariamente será diabético, aunque existe la posibilidad de que al llegar a la etapa adulta desarrolle la enfermedad. Por eso, desde pequeño deberá controlar la alimentación y realizar actividad física.