Salud y Sexualidad

El impacto psicológico del cáncer


El cáncer es una enfermedad que requiere de un amplio equipo médico para su tratamiento. En términos generales, además del oncólogo, es necesario hacer uso de técnicos de laboratorio, ultrasonidistas, cardiólogos, nefrólogos, especialistas de la tercera edad y nutricionistas, entre otros. Por esta razón deseamos ofrecer un espacio donde diversos expertos aborden algunas temáticas de interés relacionadas con la enfermedad y así ayudarles a evacuar sus dudas.
Uno de estos aspectos es el impacto psicológico que ocasiona sobrellevar esta enfermedad, lo cual afecta severamente la salud emocional desde un inicio pues sólo su nombre es visto como un presagio de dolor, cambios físicos bruscos y muerte. Recibir esta noticia es difícil de asimilar tanto para quien la sufre como para la familia o cercanos, lo que hace necesario el apoyo de un experto.
Las sensaciones que se desencadenan parten de saber que de inmediato se ha dejado de ser una persona sana para ser alguien con una enfermedad grave. Y aunque la forma en que se afronta el impacto es única, ya que responde al carácter, cultura, creencias y valores que se tengan, así como la manera particular de enfrentar los problemas, existen sentimientos típicos, siendo el primero negar el hecho, periodo en que es normal querer consultar otros especialistas o desear que se repitan algunos exámenes.
Este sentimiento natural tiene su base en el miedo, donde cabe el temor a la muerte, a sentirse incapacitado, a los cambios en la imagen corporal, al abandono de la pareja, al futuro de la familia. Estas sensaciones provocan un fuerte estrés afectivo y pueden llevar a la desestabilización emocional, por lo que resulta urgente promover la necesidad de buscar asistencia psicológica. Esta ayuda también es muy importante para la familia o cuando el paciente es menor de edad, ya que suelen interpretar que la enfermedad es un castigo por algo malo que hizo.
Con apoyo profesional el paciente podrá sobrellevar mejor las diferentes etapas emocionales de este proceso, el cual se asemeja a un duelo. Luego de la conmoción o shock y de negarse a aceptar la realidad, se puede manifestar mucha rabia y culpa, y prevalecen las preguntas: ¿Por qué yo? ¿Por qué la vida me hizo esto? ¿Por qué no hice caso? ¿Por qué no me examiné antes?
La desesperanza que se sobrelleva es dura, sin embargo, algunos consejos pueden ayudarle a tener paz en la tormenta y lograr una mejor calidad de vida. Empiece por obtener la información necesaria. No se niegue a escuchar. Informarse le ayudará a tomar mejores decisiones. Pregunte sin miedo. Aclare todas sus dudas. Para un mejor resultado haga una lista de lo que desea saber y llévela en su próxima cita. También procure ir siempre en compañía de otra persona.
La vida no es negra o blanca. Busque el lado positivo. Las crisis fortalecen el carácter y nos acercan más a quienes queremos. Repare sus errores. Busque a aquellos de quienes se separó por diferencias vanas y sane sus heridas emocionales. Vea lo que tiene alrededor y disfrútelo, en lugar de sufrir porque puede perder. Viva el aquí y el ahora.
Sea optimista. Nadie puede elegir las circunstancias que tocan vivir, pero sí puede escoger cómo responder ante éstas. Cambie su mentalidad. No piense en lo malo porque como bien se dice, la mente es poderosa. Piense que cada vez más personas sobreviven a la enfermedad y disfrutan sus vidas. Distraiga su mente. Ocúpese. Haga planes de plazos cortos, póngase metas. Manténgase vivo. Realice actividades nuevas, busque pasatiempos.
Cuídese. Si el médico lo permite, haga ejercicio físico moderado, pero tampoco olvide el descanso necesario. Aliméntese adecuadamente. Si no está al tanto, infórmese de las propiedades nutritivas de los alimentos e inclúyalos en su dieta diaria. Tome jugos, batidos o extractos de frutas y verduras. Varíe sus formas.
Ámese. Utilice las fortalezas y virtudes que en otras ocasiones le han ayudado a hacerle frente a las crisis, pero no luche sola o solo. El apoyo de la familia es fundamental para una mejor recuperación y el amor que sentirá de ellos, le hará sentirse más fuerte. Esto también implica dejarse cuidar. Si su carácter le impide entender esto, piense que usted lo haría por ellos, así que la situación es la misma.
Procure seguir estas recomendaciones y tendrá cambios significativos en su vida, pero si a pesar de sus esfuerzos siente que no funciona, no deje sus sentimientos a la deriva y busque ayuda especializada. Si el costo le atemoriza, sepa que algunos centros de salud, hospitales, universidades y clínicas para la mujer cuentan con consultorios sicológicos a precios módicos. Infórmese y luche por su salud física y mental.

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