Salud y Sexualidad

Nefropatía por analgésicos


¿A quién le gusta el dolor? Obviamente, a nadie. Esa molestia producto de cualquier alteración en nuestro organismo es despreciable desde cualquier punto de vista y muchos, o mejor dicho, todos, hacemos lo que sea para aliviarla.
Desgraciadamente, existe la costumbre de tratar de deshacernos del dolor por nuestros propios métodos, por lo que recurrimos al uso de fármacos de venta libre. En otros casos, son los médicos quienes prescriben los mismos para ayudar a personas con padecimientos dolorosos crónicos, como artritis.
Lo que la mayoría no sabemos es que las aparentemente inofensivas pastillitas milagrosas que nos dan sensación de bienestar erradicando el dolor, pueden ser enemigos mortales para nuestros riñones.
Al respecto consultamos al doctor Orlando Granera Llanes, especialista en medicina interna y nefrología, quien compartió que se llama “nefropatía por analgésicos al daño ocasionado por estos medicamentos a uno o ambos riñones”.
El doctor explicó que los analgésicos nocivos son los que forman parte del grupo denominado no esteroideos o AINE, entre los que se encuentran Ibuprofeno, Ketrolaco y Diclofenac, así como la Aspirina, nombres que resultan en demasía conocidos.
“Estos analgésicos tienen la cualidad de que causan dos tipos de daños al riñón, uno es el daño agudo y el otro el denominado crónico”, aclaró.
Según el especialista, el daño agudo se relaciona con la toma reciente del medicamento y puede darse en pacientes que refieren un dolor agudo en cualquier parte del cuerpo, por lo que les recetan el analgésico. Es importante señalar que antes de la toma del analgésico el paciente tiene función renal normal, y con el uso de estos comienza a hacer insuficiencia renal.
“Esto se debe a que este tipo de analgésicos provoca cambios en las presiones intrarrenales, ocasionando un estado de déficit funcional que en la mayoría de casos mejora cuando se suspende la medicación”, acotó Granera Llanes.
Sin embargo, aclaró que aquellas personas cuyos riñones no están sanos son más susceptibles a la toxicidad del fármaco, por ello cuando lo toman muestran un grado de deterioro funcional sumando al que ya tenía antes. “En estos casos también ayuda suspender el medicamento, pues puede que en corto plazo el paciente recupere su estado funcional previo”, dijo.
No obstante, el daño crónico es mucho más serio. “La mayoría de pacientes con daño crónico por analgésicos son personas que los toman analgésicos por larga data y los toman a diario, generalmente por años”.
El doctor Granera argumentó que “el daño se da porque el riñón va sufriendo cambios que se van estableciendo lentamente, porque estos medicamentos tienen el potencial de generar un estado de inflamación crónica que termina en un proceso de cicatrización progresiva del riñón. Obviamente, cuando el proceso cicatrizante va progresando el tejido funcional sano se va desplazando y se pierde, en esa medida la función renal va cayendo lentamente”.
El nefrólogo compartió que el mecanismo no es muy bien conocido, por lo que se cree que la nefropatía por analgésicos es una especie de reacción alérgica al medicamento, pero no es una alergia clínicamente evidente, por ello el problema no genera síntomas al inicio y la persona no se da cuenta en qué momento comienza el daño al riñón.
Asimismo, lamentó el hecho de que no tenemos costumbre de chequearnos periódicamente, lo que ayudaría a detectar afectaciones asintomáticas como ésta, pues por desgracia cuando aparecen signos de alerta es porque la enfermedad ya está posicionada en el organismo y no hay mucho que ofrecer.
“Si tuviéramos la costumbre de realizarnos chequeos continuos, probablemente nos enteraríamos de manera temprana que estamos frente al inicio de una enfermedad renal, pero la realidad es que acudimos al médico demasiado tarde”, aseveró Granera Llanes.
Lo peor del caso es que, según el especialista, la enfermedad es progresiva y mientras no se suspenda el analgésico, el paciente va perdiendo la capacidad renal hasta que llega el fracaso total de la función renal, que es cuando ya se necesitan las terapias de sustitución renal o diálisis.
Otro agravante respecto de estos fármacos es que son de libre prescripción, lo que facilita el abuso, “no solamente por la automedicación sino también se abusa en la indicación médica, además de que la mayoría de personas no tienen acceso a otros tipos de medicamentos”.
El doctor aclaró que estos analgésicos son útiles cuando se usan adecuadamente y por tiempos cortos. Así que no perdamos de vista que no todo lo que nos alivia al instante es bueno, acudamos al médico y chequeémonos constantemente, para no lamentar situaciones fáciles de evitar.

Recuerden que esta columna es de ustedes, envíen dudas o sugerencias de temas a lsevilla@elnuevodiario.com.ni

TOME NOTA
El doctor Orlando Granera Llanes, médico internista especialista en Nefrología, atiende en el Hospital Central Managua. Teléfono: 89599365