Salud y Sexualidad

Placeres sí, pero con protección es mejor


Las luces son tenues. Ella se ha despojado de sus ropas y tu bóxer está a la altura de tus tobillos. Estás a punto de echar manos al asunto, pero todavía queda un paso más. Sí, debes elegir el mejor preservativo para tu protección.
Todos sabemos que elegir el mejor preservativo es una necesidad en un mundo de enfermedades exóticas, de modo que nos ahorraremos el trabajo de enumerar los riesgos de no usarlo. Sin embargo, y más allá de la importancia de los preservativos, vale aclarar que en la actualidad no son el más popular de los accesorios.
Es cierto, los preservativos pueden ser una molestia y atentar contra los placeres del sexo. No obstante, he aquí la paradoja: si bien la mayoría de nosotros no los disfrutamos, sabemos que debemos usarlos.
A continuación, algunos consejos para elegir el mejor sitio donde guardarlos:

En el lugar indicado
Mantén tus preservativos en un lugar fácilmente accesible, pero no muy a la vista. Algunos hombres los dejan sobre la mesita de noche, y si bien están definitivamente a la mano, algún amigo o pariente podría entrar en tu habitación y verlos con facilidad (cosa que no es apropiada).
De ser posible, ubica los preservativos en un estuche ubicado inocente y estratégicamente cerca de la cama. Sólo con un pequeño estirón debes ser capaz de agarrarlos.
Recuerda que debes tener nada más que algunos preservativos. No es de buen gusto tener una caja entera, o docena de profilácticos sueltos, ya que esto no puede conducirte a otra cosa que una discusión acerca de tu promiscuidad.
Desde luego, las oportunidades de tener relaciones no van a darse siempre en tu casa. En consecuencia, siempre que creas que existe la más remota posibilidad de tener acción, será atinado llevar contigo uno o dos preservativos.
Llévalos en el bolsillo del pecho de tu chaqueta, donde estarán seguramente separados de las llaves, el dinero, y las tarjetas de crédito.
Si los llevas en la billetera o en los jeans, corres riesgos de dañarlos o mostrarlos delante de ojos equivocados cuando vayas a sacar algo de tus bolsillos.
Colócalo rápido
Bien, ahora pongan sus cronómetros en cero, amigos (en esta secuencia, el tiempo es importantísimo). Sólo dispones de unos cuantos segundos antes de que pierdas el momento o ella tenga segundos pensamientos y se eche atrás.
Si necesitas más tiempo para ponerte el preservativo, simplemente dedícate a besarla en los senos o en el ombligo mientras utilizas ambas manos para hacer los ajustes necesarios. Esto te ayudará a mantener su excitación mientras espera.
Abrir un preservativo en momentos de efervescencia puede ser más difícil de lo que uno cree. En lugar de tirar como si fuera una bolsa de papas fritas, desgarra el paquete con cierto cuidado. Puedes hacerlo desde el centro (no necesariamente desde las esquinas) y verás que es mucho más sencillo.
Si te encuentras con una compañera sexual habitual --no una aventura--, puedes pedirle que ella te coloque el preservativo.
Delegar la tarea en otra persona puede hacer que el proceso tome algunos instantes más, pero al mismo tiempo puede ser una actividad enormemente excitante para ambas partes.
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