Salud y Sexualidad

Signos y síntomas del cáncer


Si bien el organismo emite ciertas señales que nos indican que algo no anda bien, muchos males, entre ellos algunos tipos de cáncer, no presentan síntomas sino hasta cuando ya está muy avanzado, aunque el ojo clínico de un especialista puede determinar signos de importancia que de ser tratados a tiempo podrían preservar la vida.
En el caso del cáncer los signos y síntomas dependen de la localización, tipo y severidad. Sin embargo, hay algunas señales generales que pueden ser una alerta, como: aparición o cambios en verrugas y lunares, heridas que no cicatrizan, tos persistente, irregularidades en la defecación, engrosamiento o protuberancias extrañas, sangre en la orina sin dolor al orinar, cansancio extremo, fiebre persistente, dolor abdominal constante, pérdida de peso, sangrado nasal recurrente y aparición de moretones sin causa aparente.
Para manifestarse clínicamente, una neoplasia maligna tiene que tener un millón de células alteradas u ocupar un centímetro de espacio, tamaño que tarda entre 5 y 10 años en formarse. Aunque este tiempo parezca lejano, hay que tomar en cuenta que los tumores cancerígenos son de crecimiento rápido y agresivo, razón por la que un diagnóstico en la etapa de formación o temprana, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Cuando el cáncer crece comienza a ejercer presión en órganos cercanos, vasos sanguíneos y nervios, apareciendo los primeros síntomas. Cuando se encuentra en áreas críticas como el cerebro puede manifestarse ceguera o pérdida parcial de la visión, convulsiones, incoherencia en el habla y falta de equilibrio. Si el tumor es en el recto puede haber diarrea y/o estreñimiento, pérdida de peso y sangrado transrectal. En el caso del colon hay dolor en el flanco derecho y alguna masa palpable en la zona y anemia, aunque no hay estreñimiento.
En el cáncer de mamas se presenta una masa indolora en la axila o en la mama con retracción del pezón. Esta ausencia de dolor hace que muchas mujeres no presten atención a la anomalía y acudan tarde al oncólogo, lo que ocurre cuando sí hay dolor, ulceración o piel de naranja y fiebre. En esta etapa el mal se conoce como cáncer inflamatorio de mama y muchas veces los médicos generales lo tratan como un proceso infeccioso.
En el cáncer del cuello uterino sólo se detecta tempranamente por exámenes del papanicolau y/o colposcopia. En algunos casos puede haber sangrado después del coito. Es importante señalar que muchas mujeres con sangrado anormal se abstienen de hacerse un examen ginecológico, sin embargo este signo podría ser el primer síntoma de un cáncer del cérvix. También puede manifestarse un flujo amarillento fétido y/o sangrado transvaginal abundante y pérdida de peso.
El cáncer de piel es uno de los mas fáciles de detectar y curar. Para esto se notan cambios en la piel, lesiones sangrantes con el mínimo trauma o llagas con bordes elevados en áreas expuestas al sol. En el melanoma se pueden presentar lesiones hiper pigmentadas frecuentes en la planta de los pies, palma de las manos y debajo de las uñas. La tasa de supervivencia en estos casos es del 100 por ciento si se trata a tiempo, de lo contrario podría ser mortal.
Cuando se habla de cáncer de esófago y gástrico puede haber dificultad para tragar progresivamente de sólidos a blandos y luego a líquidos. Cuando está muy avanzado hay regurgitación, vómitos, pérdida de peso, sangrado por tubo digestivo alto y defecación negra. El cáncer de vesícula biliar se asocia en un 95 por ciento con piedras en la vesícula.
En ocasiones el cáncer ocurre en lugares donde no produce ningún síntoma hasta que ha crecido en gran tamaño, como el de páncreas, el cual no puede ser palpado por el examen físico. Éste sólo causa dolor en la espalda cuando comienza a presionar los nervios que lo rodean o cuando bloquea el flujo de la bilis, lo que hace que la piel y ojos se tornen amarillentos, las heces sean de color blanco y la orina oscura. Cuando hay presencia de estos signos y síntomas, se indica que el cáncer creció y ya invadió otros órganos.
Tomando en cuenta que en su mayoría el cáncer en su inicio raramente presenta síntomas, se debe establecer una cultura de salud preventiva realizándose un chequeo médico completo una vez al año, sobre todo cuando se es mayor de 40 años o se detecta alguna alteración en el organismo, aunque no presente dolor. La integración de este hábito ofrece a toda persona un amplio margen de posibilidad de curación. Propóngase a hacerlo.

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Cirujano Oncólogo,
Post grado Instituto Nacional Cancerología México DF
Fellowship National Cancer Institute (summer school)
Institute Gustav Roussy