Salud y Sexualidad

Hotel 24/7 Rehav


Masaje erótico

Tocar es rico. Ser tocado más aún. En muchas relaciones sexuales con nuestra pareja el tacto siempre está presente, pero no es el platillo principal. Lamentablemente en muchas mentes sexo es igual a penetración. Ahí acaba todo. Después que él acaba, “su cosita” se duerme y despierta horas después, mientras, quizás, su pareja está entera y deseosa de placer y nos ponemos a contar ovejitas.
No es una pareja la que se enfrenta a ese problema. Son muchas. Pero realmente una de las dos partes está poniendo poco interés a las relaciones sexuales. Claro que son importantes, sobre todo cuando son con una persona especial, a la cual amamos.
Hace algún tiempo me habían recomendado probar nuevas cosas, entre ellas una maravillosa táctica y técnica de seducción, de placer. ¿Quién dice que las manos no pueden dar satisfacción? En la intimidad, los roces, las miradas e incluso el silencio son códigos de comunicación en la cama. Las caricias son fundamentales, de ellas depende una relación sexual para que al llegar a la penetración no cause dolor.
Como les decía, me hablaron de los masajes. Usualmente los vemos como técnicas antiestrés, pero guardan estupendas formas de excitación. Hay sitios en internet, libros e incluso cursos de masajes que pueden ser una manera de dar el primer paso y aprender lo básico. No es necesario ser expertos, lo que vale es la intención.
Se compran un aceite oloroso, velas aromáticas, puede haber cubos de hielo para resbalarlo en la espalda, se prepara un buen ambiente limpio, con toallas, alguna balada y listos. Así como se agarra una suave masa y se desliza sobre la mesa, colocamos las manos sobre la espalda y la deslizamos con deseo. Es importante transmitir erotismo durante la sesión. Con nuestra respiración, acercando nuestros labios al cuello, apretando con ganas algunas zonas, se puede tocar los glúteos.
No debe haber prisa, sino lentitud, como si al final obtendremos un premio, y claro que lo habrá. Un 90 por ciento de los masajes eróticos terminan en sexo. Cuando el grado de excitación es muy alto, la persona que está de espalda se voltea para recibir placer de ese lado, sea cualquiera que su pareja le desee dar. Es una manera relajada, diferente, fácil, sencilla, erótica de empezar un juego sexual y complacer a nuestra pareja.
Las publicaciones sobre sexo y pareja dejan claro que a lo largo de la historia de la sexualidad, los amantes se han abandonado a la sensualidad de las caricias. Ya desde la antigüedad se ha considerado el tacto y las sensaciones producidas por la suavidad de las manos, como un hecho básico en el arte de amar. Con los masajes eróticos y caricias conseguimos que el cuerpo despierte a un mundo de sensaciones a menudo adormecidas por los ajetreos y tensiones cotidianas.
El masaje sexual prepara nuestro cuerpo para el placer y la excitación. Relaja los músculos, disipa tensiones, calma los nervios, serena nuestra mente y olvidamos las preocupaciones, abandonándonos a las sensaciones placenteras que recorren nuestro cuerpo, según los sexólogos.
Sin embargo, las manos del amante no sólo trasmiten bienestar físico, sino que derraman sobre nuestra piel, ternura, cariño, cuidado y deseo. En medio de este mar de sensaciones podemos aprender a relajarnos y sentir con todo nuestro cuerpo, olvidando por unos minutos el tradicional protagonismo genital de los encuentros sexuales.

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