Salud y Sexualidad

Conéctate de otra forma con tus orgasmos

¿Tienes dificultades para llegar al orgasmo? ¿Te parece que nunca has tenido uno? ¿Piensas que los tuyos no son como los que cuentan tus amigas? Si es así, esta nota es para ti

El orgasmo es una pulsión natural del organismo. Todo cuerpo tiene potencialidad natural de vibrar, de sentir esta pulsión. La intensidad, frecuencia, sensibilidad, la forma en que se siente es individual y única en cada mujer.
Desde la psicoterapia corporal biodinámica, podemos comprenderlo así: haciendo una comparación burda: es como hacer pis, se siente la pulsión, pero ¿cómo se sabe si es igual a la de cualquier otra mujer?
Es una necesidad que en algunos casos puede ser ácida, en otras ocasiones una pequeña vibración, en otros una inflamación, pero se siente igual. Todos terminamos en el baño.
La sexualidad es energía, vibración, que le pasa al organismo, proviene y se siente en el cuerpo. Esto ocurre a través de los cinco sentidos, que son las vías por las que el cuerpo se relaciona con el exterior.
Para vivir plena e intensamente la sexualidad, es importante aprender a sentir corporalmente esta vibración. Es necesario comprender que el orgasmo es una sensación de descarga energética involuntaria, no se puede fabricar.
Cuando el cuerpo se abre lo suficiente, a través de la relajación, es una sensación que nos viene, se nos aparece, porque la pulsión energética nos toma. La vibración sube de intensidad y el cuerpo es tomado por este latido.
Una de las herramientas fundamentales para dejarse llevar por las experiencias orgásmicas se relaciona con abrirse al placer, al erotismo. Para ello, es muy importante poder decir “esto ‘no’ me gusta, para poder decir esto ‘sí’ me gusta”.

La intensidad de la rabia
Existen algunos estados emocionales que pueden conspirar contra el goce. Si tenemos rabia contenida en el cuerpo, no podemos sentir, es muy difícil sentir otra cosa que no sea la rabia o la parálisis o contracción que ésta produce.
La mujer no puede tener un orgasmo si tiene rabia, mientras que el hombre no puede si tiene miedo.
Esta explicación tiene sus bases en la biología. La rabia hace que el cuerpo se llene de adrenalina, que es la hormona de la actividad. Si la mujer está con adrenalina le resulta muy difícil, casi imposible, entrar en una experiencia orgásmica; tiene que relajarse, para poder producir y expandir noradrenalina, que es la hormona del placer relajado.
La explicación científica continúa mediante la asociación de las emociones con los efectos de éstas en el cuerpo y las energías que movilizan.
La rabia contrae los músculos externos (los del movimiento), mientras que el miedo contrae los órganos internos. En términos energéticos, la rabia descarga: entrega, penetra, sale, eyacula (es energía fundamentalmente masculina).
El miedo, por su parte, contrae, chupa, tiene una energía receptiva, predominantemente femenina.
A diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, en nuestra cultura la rabia es una de las emociones más castigadas; propone una dicotomía entre lo bueno y lo malo.
Es necesario ponerse en contacto también con la agresión, la parte oscura, lo que se considera como ‘la maldad’ y poder transitarla, drenarla para que se canalice constructivamente.
Hay otras sociedades donde la rabia o la agresión son aceptadas (por ejemplo, entre los árabes) y si una persona puede exteriorizar su rabia, el comentario que se hace es ‘qué potencia tiene’.
Si una mujer tiene rabia no puede sentir placer. El placer femenino va de afuera hacia adentro (penetra), se relaciona con recibir algo de afuera. La rabia, por el contrario, va de adentro hacia fuera y cuando permanece adentro, no queda espacio para la energía del placer.
Este sentimiento suele provenir de una etapa infantil y entonces a la mujer le pasa que ‘no siente nada en el cuerpo’ porque tiene la rabia atrapada, pero no necesariamente pasa por el vínculo con su pareja; es una rabia primaria.
Hay un mecanismo muy común que da cuenta de este funcionamiento y a veces, para sacar la rabia, se necesita un acompañante que permita habilitarla.
Hay parejas que se animan a pelearse porque el otro habilita la rabia. Muchas veces, se usa a la pareja como acompañante terapéutico, se llega a una pelea y se termina haciendo el amor. Esta forma permite funcionar, pero no nutre a la pareja.
En muchos casos, es la única forma funcional que las parejas encuentran para expresar su energía sexual. Si uno tolera la rabia del otro y viceversa, ‘se puede empezar a sentir’.
El hombre termina y la mujer al descargarla también lo hace. Es un mecanismo funcional. La descarga de la rabia, de la propia sombra, es una fuerza tan poderosa como el amor. No hay que asustarse.
Es la misma fuerza de la construcción (el amor), que es necesario sentir en el cuerpo. Si una persona no siente la rabia en el cuerpo y la expresa, tampoco puede sentir el amor como vibración y su pico más alto, el orgasmo. Son dos caras de la misma moneda.
El orgasmo es un diálogo entre dos, es necesario un contacto con el otro. Hay muchas opciones: puede ser un diálogo entre la vida y yo, entre un objeto y yo, entre mí misma, algo que sube mi energía, algo que me erogeniza, ejerce el rol masculino (en el caso de la mujer), penetra por alguno de mis sentidos. Me dejo penetrar por ese algo, que me erotiza.

Fuente: Enplenitud.com