Salud y Sexualidad

¿Mi marido es gay?


Me escribió una amiga lectora para hacerme una consulta, que en su momento pensé no poder responder, pero sí comentar con las personas que siguen la columna cada viernes.
Ella me preguntaba cómo puede saber si su marido es homosexual, pues en los últimos meses ha encontrado varias evidencias. “Martha” decía que jamás tuvo alguna duda respecto a la sexualidad de su marido, pues en todos los ámbitos ha demostrado ser un macho. Ese macho ya le dio dos hermosos bebés y la trata como reina. Estaba viviendo el cuento de hadas que toda mujer anhela vivir.
“Martha” nunca le había conocido una amistad “gay” a su esposo. Una vez recibió una llamada de un tal Bryan. Notó que era gay por el timbre de voz y forma de expresarse. Su esposo atendió la llamada, con naturalidad, algo incómodo pero lo disimuló bien. Dijo que era un compañero de trabajo.
Por mucha discreción que haya, nunca se puede tapar el Sol con un dedo. En el súper a “Martha” le comentaron que su esposo fue visto en una fiesta “bastante especial”. Él comenzó a mentir. Justificaba las salidas nocturnas, varias veces la llamó sin percatarse que estaba con la opción de número privado. ¿A quién podría llamar él de esa forma? Se consternó cuando en el bolsillo encontró una tarjeta de una discoteca que decía “Nuevos strippers” pero aparecían tremendos hombres. Pasaron mil cosas por su cabeza. Ya no había duda de que algo andaba mal y si le preguntaba sobre esa cuestión sabría que ella hurgó sus pertenencias.
Ella decía que no le importaba que su esposo tuviera mil amigos gay, pero no toleraría una traición de ese tipo. Contra una mujer se puede luchar, pero con otro hombre quién ganaría.
A “Martha” su esposo le dio bastante sospecha. Su sexto sentido le decía mucho. Otras amigas también han tenido esas señales, sobre todo cuando él pierde interés sexual, tiene colección de revistas para hombres, cuida en exceso su físico y apariencia, es extremadamente open mind, estaba al tanto de la moda, muy pendiente de su cabello y piel, un disco de Madonna bajo el colchón…sí, parecen prejuicios, pero al pan pan y al vino vino.
Realmente es difícil sobre todo cuando hay hijos de por medio. Pero por muy complicada y dura que sea la situación sería mejor terminarla. Si bien dicen “Perro que come huevo…”. Habrá una relación hostil, donde ya no hay confianza. Como dos adultos se deben sentar y hablar. En los casos conocidos es el hombre quien termina dejando a la mujer cuando finalmente se da cuenta que es feliz estando a la par de un hombre. Al final quienes pagan los platos rotos terminan siendo ella y los hijos cuando los hombres se casan por moralismo, por machismo, para no dar de qué hablar o para que la familia se enorgullezca asumen un rol de marido ante la sociedad y otro cuando cae la noche.
Por más vuelta que se le dé al asunto, más trauma y frustración queda. Quizá no haya nada de fondo, pero eso sólo se descubre hablando. Curiosidad momentánea, fantasía sea lo que sea. Siempre hay una salida.

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