Salud y Sexualidad

Una cita a ciegas


Todo el mundo da por hecho que no puedes andar solito(a) por la vida y les entra una urgencia inexplicable por encontrarte un buen partido. Nadie te pregunta pero se toman el derecho de hacerlo, claro que siempre con la mejor intención.
De repente llegan tus amigos, traen entre manos algo que tú no sabes. Tienen para ti a la persona ideal. Tu primera reacción es una cara de flojera y fastidio. Conocen tus gustos y por supuesto que harán énfasis en aquellos detalles que algún día comentaste que te gustaban. Te pintan el retrato perfecto de lo que siempre has soñado. Con la frase “le gusta bailar” o “le encantan los animales”, la cara de flojera se comienza a desvanecer, tratas de guardar la calma pero al parecer tienen razón, encontraron al mejor elemento y esto lo sigues descubriendo conforme avanza la plática. Cuando te das cuenta ya estás preguntando algunos detalles como: “¿Cuántos años tiene?” y las películas que prefiere. Siento decirlo, eres una presa más de las citas a ciegas. Si ya estás en esto, lo mejor es que intentes pasarla bien, quizá, si no cuaja el romance, puedas encontrar una buena amistad o en el peor de los casos, reafirmar tu idea de lo que no quieres para ti.
Por fin llega el día de la famosa cita, vas a conocer a ese misterioso ser. Las opciones que tienes delante son: que se vean en un lugar neutro tipo película hollywoodense y se reconozcan por la descripción o que la banda de amigos vaya con ustedes.
La primera opción tiene algunas ventajas, puedes fingir demencia si desde que lo ves sientes que no vale la pena ni intentarlo y te sigues de largo, a fin de cuentas, no te conoce. Otra ventaja es que si ya decidiste quedarte pueden ser muy honestos desde el principio y decir: “no tengo la menor idea de qué hago aquí”, seguramente la otra parte tampoco así que es un buen tema para empezar. Si en el transcurso de la plática te das cuenta que es tan odioso(a) que ni siquiera la hace como amigo, puedes emprender la retirada con cualquier excusa.
Una de las desventajas en este tipo de encuentros es que finalmente, no lo conoces, no sabes como puede reaccionar y tal vez hasta te encuentres en peligro aunque tus amigos la (lo) conozcan. Otro aspecto en contra es que a ambos se les notarán los nervios de la ocasión y obviamente tratarán de poner su mejor ángulo a la vista.
En la segunda opción las ventajas son mayores: tienes a tus amigos para sentirte segura al actuar y para que te distraigan en caso de que no te haya latido para nada. Las desventajas son que pueden ejercer presión sobre ti, haciéndote perder claridad en lo que sientes. Recuerda que la primera impresión es muy importante, si algo te da mala espina, hazle caso. Por otro lado, no te podrás zafar tan fácilmente.
Bueno, finalmente se conocieron, puede ser que de ahí surja una buena amistad o ¿por qué no? un noviazgo maravilloso, aunque la realidad es que son mínimos los casos en que se logra esto, ahí te va el por qué:
Las citas a ciegas son una señal de que te encuentras en un estado de neurosis e histeria por no tener pareja, la palabra exacta es desesperado(a), lo cual te pone en desventaja.
Antes de conocerlo(a) ya te imaginaste ocho mil ideas acerca de su forma de ser y hasta del equipo de fútbol que le gusta, esto complica al cien un acercamiento natural, ya estás esperando que sea delgada, que tenga una hermosa sonrisa, que hable portugués y que tenga esa marca en la barbilla que tanto te gusta. Como nada de eso es real porque la visión de lo que quieren tus amigos para ti no siempre coincide con lo que tú quieres. Y aparte de todo te van a tachar de que no sabes que onda y que eres muy exigente.
Estas citas son a ciegas, su nombre lo dice, no sabes qué supusieron los demás que era bueno para ti. Pero ¿no es divertido descubrirlo?

fuente:www.soloellas.com