Salud y Sexualidad

Sexo al amanecer


Quizá es ella quien por la noche soñó con él, tuvo un sueño erótico, y ahora en la vigilia, quiere hacerlo realidad. O quizá sea él quien decida despertarla con caricias a esa hora de la mañana en que todo alrededor aún guarda silencio, y los cuerpos son los únicos que a solas comienzan a expresarse.
¿Y los hijos?, aún están dormidos. Nadie llama a la puerta, la pareja despierta entre caricias, y aún queda algo en el ensueño.
Ella lo besa, y quiere comenzar el día sintiendo su cuerpo, él responde y se empeña en hacerla sentir, y es entonces cuando el sexo se convierte en esa fuerza que mueve nuestra sensibilidad, y miramos, escuchamos, percibimos y dejamos que nos perciban, contenemos y queremos que nos contengan, estando simplemente ahí.
Para el doctor Francisco Javier Leal, autor de “El sexo nuestro de cada día”, galardonado con tres premios de investigación científica; el sexo es una enorme energía, alegre, loca y algo irresponsable; en cierta medida así debe ser, comenta Leal, pues la vida necesita cierta dosis de aventura, levedad y olvido.

Pasión y responsabilidad
Pero, a la vez el sexo es dramáticamente serio, ya que no es solamente un acto fisiológico, sino que implica consecuencias que pueden cambiar nuestra vida.
En el Sexo Verdadero a cualquier hora del día nos jugamos enteros, pues en él está la dimensión total de nuestra persona.
Por otra parte, y a nivel simplemente orgánico, se sabe que el sexo trae consigo múltiples beneficios para la salud como son el liberar la tensión acumulada, aumentar los niveles de endorfinas (hormonas que generan sensación de bienestar), fortalecer el sistema inmune, ayudar a mantener la buena salud del corazón, así como elevar los niveles de estrógeno (hormona femenina) y, además, aliviar el dolor en músculos y articulaciones.
Sin embargo, en ocasiones y debido al vertiginoso ritmo de vida, lo último que pasa por la mente cuando ponemos la cabeza en la almohada es el sexo, pues el agotamiento del día acaba por reducir el apetito sexual.

Inténtalo por la mañana
Quizá podría ayudar a liberar tensiones y nos llevaría a iniciar el día de otra manera y con energía.
En general se considera que tener relaciones por la mañana provocará cansancio y desgaste debido a la eyaculación masculina y al orgasmo femenino; de ahí que muchas personas no opten por tenerlas temprano, pues consideran que les será difícil retomar sus actividades.
En realidad esto es un mito --comenta la psicoterapeuta del Hospital Ángeles Rosi Nissán Harari-- pues existen técnicas para tener sexualidad sin cansancio.
Una de ellas es la eyaculación inducida que es cuando se tiene excitación, buena erección y deseos de eyacular y el hombre aprieta fuertemente los glúteos estimulando la próstata.
Al hacerlo se puede tener una eyaculación muy controlada y placentera y que no provoca cansancio.
También habría que considerar el ciclo circadiano, con el cual nacemos todos los seres humanos. Es “un reloj biológico personal” que determina --en el caso de la sexualidad-- a qué hora estaríamos más dispuestos a tener relaciones sexuales, si por la mañana, por la tarde o por la noche: aunque considero --y así lo recomiendan los sexólogos-- que deberíamos tener sexo en cualquier momento del día, cuando surge el deseo.
“Es importante que la pareja busque caminos distintos, retome nuevas formas y procure ser creativa, pues estoy convencida de que el orgasmo no es únicamente una responsabilidad de la mujer y/o del hombre individualmente. Ella no debe depositar su sexualidad y placer en lo que su pareja haga”.
Mi orgasmo --como mujer depende de mí, él por supuesto puede contribuir al placer y viceversa, pero cada quien debe hacerse responsable de este aspecto de su vida, además --continúa Nissán Harari-- actualmente hay múltiples maneras de estimular sexualmente a su pareja: películas, juguetes eróticos, que son parte de la creatividad de cada individuo.
Las fantasías --incluyendo el sexo por la mañana-- enriquecen la vida imaginaria y amplían nuestras perspectivas amatorias.

Fuente: Soloellas.com