Salud y Sexualidad

Los celos, ¿una cuestión de sexo?


No hay nada mejor que un ejemplo de la vida real. Cuando Bill Clinton tuvo su famoso affaire con la becaria de la Casa Blanca Mónica Lewinsky, la sociedad norteamericana se escandalizó y trató el romance como un asunto de Estado.
Fue la mujer del presidente, Hillary, la que sorpresivamente se tomó la infidelidad con más tranquilidad, al menos de puertas para fuera, y no permitió que los celos la dominaran. ¿Qué puede explicar este comportamiento? ¿Por qué no arremetió contra Bill despechada? Sin tener en cuenta el calado político del asunto, hasta el momento los investigadores del comportamiento humano echarían mano de la evolución para explicar el caso: la mayoría de los hombres son más celosos respecto a la infidelidad sexual que de la emocional, mientras que a las mujeres les sucede exactamente lo contrario, y una rápida sesión de sexo tras una mesa, por mucho que sea la del Despacho oval, no implica un gran compromiso.
La razón es que los hombres deben estar muy alerta respecto al sexo, ya que nunca podrán estar absolutamente seguros de no estar criando a los hijos de otros. En cuanto a ellas, están mucho más preocupadas por tener un compañero que se comprometa en la crianza de la progenie y no se vaya a las primeras de cambio ¿Es esto lo que le pasó a Hillary?
Quizás resulte una explicación demasiado simple. Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad Estatal de Pennsylvania y que publica la revista Psychological Science propone una alternativa en la que los aspectos individuales de los individuos tienen más relevancia. No pone en duda el peso de la diferencia de género, pero admite la importancia de las diferencias individuales de la personalidad, ya que existe un grupo considerable de hombres que también encuentra la infidelidad emocional más estresante. Según los investigadores, esto puede tener que ver con la confianza y el apego emocional.
Algunos individuos son más seguros en su apego a otras personas, mientras que otros tienden a ser más desdeñosos. Los psicólogos ven esta confianza en uno mismo como una estrategia defensiva de protección contra los sentimientos fuertemente arraigados de vulnerabilidad. Los científicos creen que a estos individuos les afectan más los aspectos sexuales de las relaciones que la intimidad emocional. Es decir, que Hillary es una mujer muy segura, no sólo una mujer.
Además, a aquellos que priorizan su autonomía en las relaciones por encima del compromiso, les molesta mucho más la infidelidad sexual, mientras que los más involucrados sentimentalmente -incluidos los hombres- se sienten mucho más molestos si su pareja siente cariño por otra persona, aunque no la haya tocado jamás.
Los investigadores van aún más allá y aseguran que la educación sentimental de las personas para que aprendan a relacionarse de una forma más sana y se sientan más seguros en sus relaciones puede contribuir a luchar contra la violencia machista.

ABC.es