Salud y Sexualidad

Estrategias del placer


Antes, te bastaba una combinación de besos y palmaditas en el trasero para darle vida a tu relación sexual. Sin embargo, en el momento actual y tú lo sabes bien, subir la temperatura en el dormitorio puede requerir un poco más de esfuerzo.
“El fácil acceso a la pornografía a través de Internet ha normalizado el consumo de sexo atrevido”, dice el terapeuta sexual Ian Kerner, autor de Ellas llegan primero (Punto de lectura) y Ellos llegan después (Aguilar), y ése es uno de los motivos por los que los hombres parecen anestesiados ante lo que antaño eran sugerentes propuestas.
Por eso ahora ninguno rechazaría la idea de llevar las cosas más lejos, por ejemplo, jugando a los roles o atreviéndose con las ataduras. Y esto aún más evidente cuando superan la treintena.
“Cuanto mayor sea el hombre, más experiencias habrá acumulado, de modo que mantener alto su nivel de excitación requerirá más esfuerzo y creatividad”, señala Barbara Keesling, autora de “Cómo volver loca a la mujer en la cama” (Ediciones Robinbook).
Afortunadamente, traspasar tus límites no significa que debas incluir látigos y cadenas (¡salvo que te gusten!). Cualquiera de las técnicas sexuales que impliquen una ruptura con “lo de siempre” les recargará a los dos, porque la novedad aumenta la producción de adrenalina y dopamina, las sustancias químicas que los hacen sentir bien.
Puedes ser una “chica mala” sin necesidad de ondear la bandera friqui. “Cualquier cosa que parezca tabú (por ejemplo, fingir que son unos desconocidos) estimulará su parte aventurera y resultará de lo más emocionante”, señala Kerner.

Técnicas sexuales para jugar
Colocándote sobre él, utiliza una corbata o un pañuelo para inmovilizarle las manos por encima de la cabeza, dejándolo (felizmente) a tu merced. “Cuando la mujer toma las riendas en la cama el hombre se siente liberado de presiones”, dice Keesling. “Ya no experimenta esa ansiedad por actuar como un experto, sino que se puede relajar y se permite disfrutar de la situación, mientras tú decides el ritmo y la profundidad a tu gusto y voluntad”.
Pídele que se desnude y se siente sobre sus manos durante 60 segundos. Después, acomódate a horcajadas sobre su regazo y desliza tu zona genital contra la cabeza de su pene. Esta es una de las técnicas sexuales que lo excitará tanto que se volverá loco por tocarte aunque no le permitas hacerlo… todavía. La sensación de tener el mando te pondrá a mil y a él le situará al borde del estallido (en el buen sentido, claro). Añade una dosis de emoción a tu repertorio proponiéndole jugar a los roles.
Finge que eres una masajista, por ejemplo. Pídele que se tumbe desnudo boca abajo sobre la cama, con tan sólo una sábana cubriéndole de cintura para abajo. Desnúdate en otra habitación, llama a la puerta del dormitorio y preséntate como la masajista.
Usa aceite para proporcionarle un excitante masaje en la espalda y las nalgas, es una de las técnicas sexuales más placenteras (sobre todo para quien recibe el masaje). Después de unos cinco minutos, dile que se de la vuelta y continúa el masaje en su parte frontal.
Cuando llegues a los genitales, acarícialos y concédele el alivio de un final feliz… o colócate sobre él para un perfecto colofón a dúo.

Técnicas sexuales en público
A algunas personas les resulta muy excitante hacer el amor en situaciones donde pueden ser descubiertos.
No se trata tanto de que te pillen a media faena como experimentar la emoción de que eso pueda ocurrir. “Hacer el amor en un lugar prohibido apela a fantasías de exhibicionismo y voyeurismo”, dice Kerner. Incluso eliminar la cama de la ecuación puede funcionar. Te fuerza a encontrar nuevos modos de experimentar el sexo.
Durante una cena con amigos acaríciale bajo la mesa. Tendrá que esforzarse por mantener el control y no responder a tus provocaciones.

Técnicas sexuales de riesgo
Otra de las técnicas sexuales para ponerle a mil es sorprenderle en el carro. Acaríciale el muslo mientras conduce. A medida que aumente su excitación, tócale a través del pantalón. Cuando comience a tener dificultades para concentrarse en la conducción, busca un lugar despoblado y detengan el auto. Reclina el asiento todo lo que puedas, colócate sobre su regazo dándole la espalda y haced el amor en esa postura.

Fuente: Cosmohispano.com