Salud y Sexualidad

Prevenga el cáncer cérvico uterino


Sobre la línea de la cultura de prevención que hemos abordado con anterioridad, nos hemos enfocado en las estrategias para detectar el cáncer de forma temprana. En el artículo anterior nos centramos en el cáncer de mama, uno de los más comunes como lo es también el cérvico uterino, del que hablaremos en esta ocasión.
El útero o matriz es el órgano en forma de pera donde se aloja el óvulo fecundado para llevar a término el embarazo. Éste posee un cuello con anexos (trompa de Falopio, ovario) que también se denomina cérvix uterino y que conecta el útero con la vagina.
Toda mujer corre el riesgo de contraer cáncer en esta área, en especial las mayores de 30 años. Su causa principal es el Virus del Papiloma Humano (VPH) que se adquiere a través de relaciones sexuales sin protección. Al menos la mitad de las personas sexualmente activas pueden infectarse en algún momento de su vida, pero no todas las mujeres contraerán cáncer cérvico uterino, ya que sólo ciertos tipos lo propician.
La prueba del Papanicolaou es fundamental para detectarlo, ya que percibe cambios celulares precancerosos en el cuello uterino que sin tratamiento podrían convertirse en cáncer. Es importante que toda mujer a partir de los 20 años se realice esta prueba al menos una vez al año, máxime si lleva una vida sexualmente activa. En caso de duda o para un mejor chequeo de prevención, también debe realizarse una colposcopia, con toma de biopsia si es necesario.
El examen del Papanicolau es recomendado incluso si se piensa que es demasiado mayor para tener hijos o si ya no tiene relaciones sexuales. Si tiene más de 65 años y se ha realizado esta prueba en los últimos cinco años o si tiene una histerectomía previa, su médico podría recomendarle no realizarla, pero sí otros exámenes ginecológicos.

Factores de riesgo
Toda mujer que tiene o ha tenido relaciones sexuales corre el riesgo de contraer el VPH y como explicábamos, casi todos los cánceres de cuello uterino son causados por este virus. Por lo general, desaparece por sí solo, pero si esto no ocurre, con el tiempo deviene en cáncer.
También existen otros factores que pueden aumentar el riesgo, como: no hacerse el Papanicolaou en forma periódica, ni darle seguimiento a un resultado anormal en esta prueba; ser portador de VIH o alguna otra enfermedad que haga difícil que su cuerpo combata los problemas de salud. Entre otros factores también se cuenta fumar y la promiscuidad sexual sin protección.
Para prevenir su contagio una primera medida es aplicarse la vacuna contra el VPH, ya que ésta protege contra los tipos de VPH que suelen causar con más frecuencia cáncer de cuello uterino, vaginal y vulvar. Esta vacuna se recomienda para niñas de 11 y 12 años, y puede incluso aplicarse a pequeñas de nueve.
Esta vacuna profiláctica ayuda a la prevención de cuatro tipos de virus: VPH 16 y 18, que causan el 70 por ciento de los cánceres de cuello uterino y los VPH 6 y 11 que causan el 90 por ciento de las verrugas genitales. La vacuna no tiene efectos terapéuticos en las enfermedades asociadas al VPH, por lo que no sirve para el tratamiento de enfermedades o afecciones causadas por este virus.

Síntomas
En Nicaragua es frecuente detectar este tipo de cáncer en su estadio clínico IIIB, uno anterior al de la última etapa. En fases tempranas el cáncer de cuello uterino no suele presentar signos ni síntomas. Cuando está avanzado puede producir flujo o leucorrea, el cual es de olor fétido, con sangrado vaginal anormal, como después de tener relaciones sexuales.
También puede haber un sangrado continuo que se asocia con la menstruación, a diferencia que este es muy prolongado. Si presenta cualquiera de estos síntomas, visite de inmediato a su ginecólogo para realizarse las pruebas pertinentes. Si bien existe la posibilidad que estos signos estén ocasionados a alguna otra causa, la única manera de saberlo es con una evaluación médica.
La importancia de detectarlo tempranamente aumenta las probabilidades de curación, evita tratamientos costosos, cirugías radicales y posibilidades de conservar la fertilidad cuando sea necesario.